¡Campesinos con hambre!

Una de las pruebas fehacientes de los malos gobiernos que ha tenido nuestro país, es sin duda alguna, la pobreza, el abandono, la discriminación de que ha sido objeto el campo. Hoy más que nunca, las imágenes que se ven, hasta en la televisión “oficial”, son dramáticas e insultantes. El número de familias que viven en el medio rural, sin la menor esperanza ya, de satisfacer sus necesidades primarias, es enorme. Seguramente entre ellos se suman la mayoría de los 50 millones de pobres que registran las estadísticas, no solo nacionales. Muchos de ellos ya no podrán esperar más por las soluciones que han suplicado por décadas.

Hay dos cosas que no hay que olvidar, como antecedente a esa avanzada de un movimiento que crecerá enormemente en las próximas semanas y que ya está llegando a la calle de Bucareli, donde se ubica la Secretaría de Gobernación, en el Distrito Federal. Primero, que al inicio de este año, muchos de esos campesinos plantearon ante el gobierno la urgencia de asignar un presupuesto emergente para atender a los afectados por el hambre, no solamente en Chihuahua, sino en casi una veintena de estados de la república, que ya empezaron a carecer de alimentos por la terrible sequía que, inclusive ha matado a miles de reses, que en otros tiempos era parte de la riqueza de aquellos pueblos. Cuando la economía no se había estancado en México, como ha sucedido desde hace diez años, a causa del pésimo gobierno de los azules, eran famosos aquellos filetes exquisitos, que se podían comer en ciudades del Norte y en especial en aquel estado fronterizo. Hoy en día, parece que ya pasaron a ser historia, pues por allá no tienen agua ni pastos para su ganado, que muere por esos motivos tan rudos, que la naturaleza ha acentuado en los años recientes.

Segundo. El presidente no solamente negó, sino además vetó la aplicación de las reservas almacenadas para otros gastos ( ¿año electoral azul?). En cambió, uno de sus colaboradores, de apellido Luege, titular de una de las dependencias federales más frustrantes y simuladoras, por su burocratismo en el control y explotación de las aguas nacionales (léase CONAGUA, que pronto puede pasar a ser SINAGUA) prometió, precisamente, que llevarían agua a todos y cada uno de los municipios de aquellas regiones, donde haga falta el vital líquido. Acto seguido, realizaron un acto público, con la televisora nacional y todo el engranaje de la demagogia oficial, en el que, con la foto de siempre, hicieron entrega de unas despensas y botellas de agua a un grupo de campesinos afortunados de alguno de los municipios más pobres. Muchos otros municipios se quejan de no recibir ni esa mínima “ayuda”.

Hasta ahí había quedado la respuesta federal a tan grave problema, que se agudizará en corto tiempo. La carencia de cosechas, de maíz, frijol, así como el encarecimiento acelerado de las tortillas, aunado a la muerte de miles de cabezas de ganado, como se empieza a ver, llevará a miles de familias de diversas regiones al plantón que ya se inicia frente a la Secretaría de Gobernación, que parece dormir en sus laureles, pensando que, como siempre ha sucedido, los campesinos se aplaquen y se conformen con unas migajas y unas promesas. De hecho, ya ha empezado la égida de la gente del campo, que se traslada a las ciudades cercanas a sus chozas y tierras muertas, en busca de comida y trabajo. Primero será el ruego, la petición de ayuda. Luego podría aumentar su exigencia y subir de tono. ¡El hambre cunde! El número de pobres crece como la espuma en México. Ni la educación ni el campo son atendidos como se requiere. Ojalá que las consecuencias no sean funestas, porque la resistencia del pueblo y no falta un “gobernador” que les haya dicho: “Ustedes son fuertes; resistan”. Lo triste es que, los otros no son tan “resistentes” como parecen y tienen que salir del país, para poder seguir viviendo y gozando de sus glorias.