¡Rechazados!

Únicamente el 10% de solicitantes de ingreso a la UNAM, en alguna de las licenciaturas que la máxima casa de estudios ofrece, alcanzaron un lugar en el primer examen de admisión, realizado hace unos días. De 122 mil aspirantes, únicamente 11 mil 116 fueron admitidos. Muchos de los restantes no se acercaron siquiera al puntaje exigido para lograr su sueño, de estudiar en la mejor universidad del país. Lo novedoso es que la licenciatura más solicitada, ahora, ha sido la de Medicina. Fueron presentadas alrededor de 14 mil solicitudes, de los cuales únicamente aceptaron a 192 estudiantes en la propia UNAM, más 106 y 29, respectivamente, en dos de sus Facultades alternas, como la de Zaragoza. Por lo menos ahora ya no es la Facultad de Leyes, la que reúne al mayor número de aspirantes. Seguramente los jóvenes ya se han dado cuenta del gran número de “licenciados”, que al final se quedan manejando taxis, autobuses o desempeñando trabajos que no se relacionan con los estudios universitarios.

Y es que, si los abogados egresados de la UNAM no encuentran empleo en esa rama del saber, imagine usted lo que ocurre a los egresados de otras instituciones de menor calidad y reconocimiento. En cuanto a los solicitantes de ingreso a las Facultades de Medicina, pensamos que el fenómeno se debe al crecimiento del sector Salud en el país. Aunque, lamentablemente, la mayoría de los médicos, esperan obtener empleo en alguna de las dependencias oficiales, ubicadas en las ciudades de su preferencia. Los pueblos “alejados de la civilización” siguen siendo discriminados. El problema es que existen comunidades, como en las serranías de Oaxaca y en diversas regiones, con graves problemas de comunicación y transporte. Como dijera el “zorro”, “ni los viejos quieren ir a trabajar a esos lugares”, mucho menos los jóvenes, que son educados en las ciudades.

A propósito. ¿sabe usted cuál es la licenciatura con menos demanda? Precisamente la relacionada con el área de Administración Agropecuaria. ¡Solamente ONCE solicitudes fueron recibidas para presentar el examen de admisión! ¡Ninguno alcanzó los puntos exigidos! Eh ahí la respuesta de los jóvenes mexicanos, a la discriminación de los gobiernos al campo mexicano y al olvido en el que lo tienen. De esa manera, cómo podemos esperar a alcanzar la autosuficiencia alimentaria algún día. México tendrá que importar tortillas dentro de poco tiempo. Para tal fin habrá que enseñar Inglés al pueblo, para poder adquirirlas. Con cuánta razón, la “maestra” ha pedido que se cierren las escuelas Normales y en cambio se abran academias de Inglés. ¡Mujer visionaria! ¡Jajá!

Analizando este fenómeno podemos pensar que la promesa del candidato del Rip, a la presidencia de la república, es una falacia. ¿Cómo podría PN cumplir con su promesa “firmada ante Notario Público”, de aumentar la productividad y la economía del pueblo al TRIPLE de lo que ha alcanzado Felipe? Aunque, claro, si el crecimiento actual es cero, el triple de cero sigue siendo cero. ¡Así sí es factible! Si no hay egresados universitarios, en la rama agropecuaria, no puede alcanzarse la primera meta que deben fijarse los gobernantes. Cuando un país logra la autosuficiencia alimentaria de su pueblo, ya puede pensar en avanzar hacia la exportación de sus productos. Hoy en día, el tener alimentos frescos y sanos debe ser la primera meta; pero la educación vitalista y de calidad, que no existe, sería el medio para poder lograrla.

Simultáneamente a la producción de alimentos, habría que considerar el cuidado del medio ambiente en ese renglón. Sin embargo, es sabido que ya hay un gran avance en el acuerdo con los Estados Unidos para entrar de lleno al cultivo del maíz transgénico, que vendría a destruir el más rico y sano maíz que aún se produce en algunas regiones del país. Ya no podrá decir ningún campesino mexicano, aquella preciosa frase: ¡Qué chulada de “máiz” criollo! En Oaxaca, todavía se consiguen las tortillas hechas a mano, con el maíz criollo que cultivan “a la antigüita” los pocos agricultores que quedan en nuestros pueblos trabajadores. ¿Por cuánto tiempo más durará ese privilegio, si no hay candidatos a ingresar a las licenciaturas relacionadas con las actividades del campo?

¿Qué debería hacerse el gobierno para poder tener en cada estado, universidades a la altura de la UNAM? ¿Cómo podrían formarse los catedráticos e investigadores requeridos para atender a los estudiantes con la calidad suficiente para brindarles una educación firme, eficiente, sólida, para convertirlos en la requerida “palanca de desarrollo? Es sumamente difícil para los jóvenes de provincia, lograr un lugar en esa universidad. Y, dada la economía del 85 % de familias, resulta imposible enviar a los hijos, a estudiar al extranjero, sobre todo a los países desarrollados. Habría que investigar cuántos jóvenes oaxaqueños presentan examen en la UNAM. Y, lo más importante, cuántos logran ingresar y terminar allá alguna licenciatura. El convenio que surgía entre UNAM y UABJO, para inscribir a jóvenes oaxaqueños “en línea”, tronó. Justo en el período de inscripción en esa modalidad, la UABJO estaba en una de tantas huelgas que le aquejan. ¡Así no se puede! Ni acá ni allá se avanza en bien de los jóvenes estudiantes.