Gracias, juventud primavera mexicana

Oaxaca.- Todavía recuerdo los primeros TGA (Talleres Generales de Actualización) implementados por la SEP en el país, era la época en que se llevaba a cabo una reforma curricular de las escuelas de Educación Básica. En el caso del nivel de Secundaria, una de las modificaciones principales fue la de sustituir las materias de Civismo en 1º, 2º y Orientación Educativa en 3º por la asignatura de Formación Cívica y Ética en los tres grados.

Aún recuerdo las discusiones al respecto, por lo que en ese momento los docentes consideraban una reforma sin sentido. Al mismo tiempo se impulsaba una nueva metodología pedagógica denominada «Constructivismo» a través de la cual, los docentes debían diseñar estrategias para que los alumnos se volvieran críticos, analíticos y reflexivos. Se comenzó entonces a implementar en los talleres, estrategias encaminadas a desarrollar en los alumnos esas habilidades; a fin de que no sólo memorizaran una serie de datos e información, si no que al mismo tiempo se volvieran capaces de emitir juicios, críticas y propuestas para la solución de problemas en la vida cotidiana.

Todo este concepto de aprendizaje se modificó de tal forma, que a todo maestro le quedó perfectamente claro “un alumno dará muestra de haber aprendido, cuando el conocimiento adquirido sea puesto en práctica en su vida”. Así el Propósito de la Educación en México, pasó de la simple adquisición de conocimientos a la puesta en práctica de los mismos.

Ahora bien, la reforma curricular al pasar del Civismo a la Formación Cívica y Ética, tuvo como fundamento lo que era evidente para todos los mexicanos, el hecho de encontrarnos, y aún nos encontramos; sumidos como sociedad en una terrible crisis de valores, que como consecuencia, estaba provocando efectos nocivos en prácticamente todos los ámbitos de nuestro existir.

Se volvieron entonces obligatorias en la praxis educativa, las lecturas y las frases de “Escuelas con Valores” y “Los Valores en las Escuelas”. La tradicional enseñanza del Civismo que se basaba en el estudio y memorización de los artículos de la “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos” sufrió una transformación radical que sin dejar totalmente a un lado la Constitución, se fundamentó ahora en la Comprensión y Adquisición de Valores Humanos. Los conceptos de Solidaridad, Honestidad, Participación Ciudadana y Vida Democrática, entre otros, se volvieron el pan nuestro de cada día en el quehacer educativo de las escuelas de Educación Básica del país.

Poco a poco el docente comenzó a reclamar como suyos los conceptos de la crítica, reflexión y análisis a la par de la comprensión, adquisición y puesta en práctica de Valores Humanos en la Educación.

Este proceso, por lógica, propició que el docente reflexionara sobre la forma de llevar a cabo su labor y consecuentemente llevarlo a la autocrítica y análisis de su Praxis. Durante este proceso ha tenido que reconocer que su práctica educativa está llena de errores pero que sin embargo contiene muchísimos aciertos. Esta concientización se convirtió en un primer paso, necesario para la implementación de cualquier proyecto, máxime si se habla de un proyecto educativo.

A partir de este cuestionamiento el docente se ha preguntado una y otra vez cuál puede ser la alternativa más viable para la solución de sus múltiples problemas. De manera natural llevo a cabo la selección y jerarquización de estas circunstancias para aterrizar finalmente en los puntos más relevantes o importantes y necesarios.

Por una parte, termina reconociendo que se trata de un problema demasiado grande para resolverlo solo, por lo tanto, ve con buenos ojos la necesidad de implementar en su quehacer educativo, la dinámica del trabajo colaborativo.

Históricamente el profesor ha sido un ente individual capaz de solucionar cualquier problemática sin ayuda pero durante este proceso ha tenido que replantearse la manera de hacer las cosas, por otra parte, hoy en día ha desarrollado las habilidades necesarias para el trabajo en colectivo.

Este proceso de transformar una Educación Tradicionalista en una Pedagogía Constructivista, tuvo y ha tenido su transcendencia en el aula. Finalmente la puesta en práctica de las estrategias didácticas para desarrollar las habilidades de la comprensión, reflexión, análisis y crítica dieron sus frutos. Más como los pedagogos saben un Modelo Educativo no puede ser valorado en el corto plazo, por lo menos son necesarias un par de décadas para comenzar a observar los resultados de dicha Metodología.

A mi realmente me cuesta trabajo creer que las personas que diseñaron los planes y programas de estudio en 1994, llevaron a cabo este trabajo con el objetivo de transformar verdaderamente al país en el sentido de convertir a toda una generación en un colectivo crítico, analítico y reflexivo.

Sin embargo, las revoluciones son así, nunca se sabe exactamente qué las provoca, generalmente no hay una razón única, se trata más bien de causas diversas que llegan a convergir en un punto principal unificador de descontento.

Esta primavera del 2012 en México, trata de concluir a favor del bien en la mítica lucha contra el mal. La verdad contra la mentira, la luz contra la oscuridad, lo incorrupto contra lo corrupto. Lo posible contra lo imposible.

La juventud se ha cansado de aceptar la teología del mal necesario y omnipresente.

Cada vez con más fuerza, inevitable y contundentemente, los jóvenes retan abierta, descaradamente, al corruptisimo mundo de unos adultos incapaces de aceptar la derrota definitiva. Dicen que una mentira repetida mil veces termina por convertirse en verdad pero estos guerreros del siglo XXI pueden resistir 2000, 5000, 20 000 veces sin caer; armados con la más simple pero más poderosa de las armaduras… LA VERDAD.

Y la verdad, siempre será la verdad… la mentira, mentira. Lo blanco es blanco, lo negro, negro. Sin medias tintas ni torcedura alguna. Esta juventud de la esperanza tiene dignidad y no la vende por tortas y gorras, ni por piso firme o láminas. Esta juventud de la luz sí fue a la escuela y está acreditando con honores su paso por las instituciones educativas, es analítico, es crítico, es reflexivo; pueden pues aplicarles todas las evaluaciones ENLACES o PISAS.

Están acreditados con mención honorífica, tienen memoria histórica y comprensión lectora por eso recuerdan y han comprendido lo que pasó en el 68 cuando aún no habían nacido y no lo olvidan. Viven en este mundo, entendiéndolo, tan bien, que ya no lo soportan.

Esta generación del siglo XXI está harta del discurso político, de la educación tercermundista llena de problemáticas pero sin soluciones. Esta juventud no acepta el paternalismo gubernamental que intenta mantenerlos tranquilos con “pan y circo”. No son la generación de ignorantes, holgazanes y viciosos que se conforman con “oportunidades” suficientes para frijoles y aguardiente.

Son una generación capaz de solucionar los problemas de la vida y los están solucionando. Jóvenes que están dispuestos a trabajar y construir con sus propias manos un México limpio, sin contaminación ambiental, pero además sin contaminación política, ideológica social y ética.

Son la generación del movimiento en contra de la inmovilidad, la que acepta involucrarse, cometer errores, reflexionar sobre ellos y proponer soluciones.

Son los que se han apoderado de toda la información, de todo conocimiento y lo están utilizando, poniéndolo en práctica, para nunca, nunca, jamás, volver a ser manipulados por ningún medio de comunicación…

Humilde Profesor de Oaxaca