Este será un año que no podrá olvidarse. Para los mexicanos, el 2012 quedará grabado como una fecha en la que la maquinaria electoral alcanzó su máxima expresión. Esta mañana de martes 10 de julio comencé a releer por enésima vez, movido por los insultantes acontecimientos nacionales, “El Príncipe”, de Nicolás Maquiavelo. En la contraportada me encuentro con líneas que destrozan el alma, pero que explican los sucesos y ratifican el hambre de poder, de algunos seres humanos. “Ya que, al ir leyendo, se nos revela una emocionante tendencia que no acabamos de admitir como propia, pero que se nos impone con gran frescura y naturalidad, pues en cada uno de nosotros se esconde un príncipe voluntarioso, un astuto zorro de la política, un ser dominante y poderoso que espera el momento para dar el mordisco y arrancarle la vida a un gran trozo de poder”.
El aparato electoral, en México, esta vez superó el adjetivo de “maquiavélico”. Su tinglado y entramado, ciertamente no tienen…nombre. Hasta el propio Jean Jaques Rousseau quedaría boquiabierto al ver cómo lo involucraron, por medio de “los pactos de civilidad”, que fueron utilizados para maniatar cualquier intento de luchar por la honestidad y la verdad. Hasta el “derecho de pataleo” parece haber quedado sepultado por la red perversa que fue tejida con toda anticipación. De los grandes actores políticos del país, solamente dos han dado leves muestras de querer que se enmiende la plana. Increíblemente, ellos son, Cuauhtémoc Cárdenas y …Felipe Calderón, quienes coinciden en señalar que, “si hay pruebas de la venta del voto”, se sancione el hecho de acuerdo con la ley…del IFE. De los invitados a formar parte del “gabinete” de Andrés Manuel López Obrador, ni sus luces. Ellos quedaron, prácticamente anonadados, estupefactos, enmudecidos, sin voz ni opinión. ¡Simplemente no sabrían qué hacer ni qué decir, ante tan increíble maquinación! Probablemente dentro de algunas décadas, se recuerde al 2012, como el año en que…puedo ser, pudo llegar el verdadero cambio, para bien del pueblo mexicano. Mientras tanto, éste será recordado, al lado de la “estela”, como el año de la ignominia. Quizá solamente el intento de los jóvenes #132 suavicen un poco el negro panorama nacional.
En otra esfera, en este 2012, año de predicciones que le achacan a la antigua cultura maya, con una interpretación falsa y fatalista, totalmente infundada, se han empezado a divulgar los increíbles avances de los científicos más reconocidos a nivel mundial, en diversas épocas. Parece haberse llegado al descubrimiento de una de las partículas más pequeñas en que se divide al átomo, que hasta hace no muchos años se consideraba indivisible, pero que mucho tuvo que ver con el surgimiento de la energía nuclear. Y, aunque el descubrimiento de la fisión del átomo, trajo más muerte que vida, el acontecimiento fue relevante y trascendente para la humanidad. La aplicación de la energía nuclear para beneficio de la humanidad, todavía está en pañales. El daño más reciente, en ese intento, lo vivió Japón, con resultados desastrosos. Estuvo a punto de ocurrir una verdadera hecatombe. El destino y la historia han hecho víctima del átomo, a los japoneses, en más de dos ocasiones.
Hoy en día se está hablando de partículas ínfimas en su tamaño, pero de suma importancia para la ciencia. Una de esas partículas es, sin duda, el “Bosón de Higgs”, a la cual, algunos crédulos o fanáticos, les ha dado por llamarle, “la partícula de Dios”. Sea como sea, al avance de las ciencias como la física o la química, han sido siempre de gran trascendencia para la humanidad. Su desconocimiento pone en juego la vida. ¡Igual que la política!
En realidad no sabemos qué será más peligroso y perjudicial para la humanidad, si una explosión atómica, que puede acabar con una gran ciudad o un gobierno, como algunos que se han vivido en el planeta, que propician o causan de manera directa miles de muertes y millones de pobres sin remedio. Habría que pagar una “encuesta” para conocer la “opinión” de los afectados. Seguramente en uno de esos casos, la televisión oficial crearía la idea de que “todo está bien”, “todo camina sobre ruedas”. Tampoco faltaría quien dijera que “la culpa es de la partícula de Dios”. De una o de otra manera, el 2012, quedará registrado como un año de trascendencia, aunque de ingratos recuerdos, para los mexicanos.
