· El banco y la tienda incómodos
· Núñez, “pri-rredista” sensato
El empresario Víctor Manuel Requejo anunció la semana pasada que la Sofom Hipotecaria Casa Mexicana no será “banco de nicho” sino un banco múltiple, una razón más para corroborar la inutilidad de la figura que, junto con la de sociedad financiera de objeto múltiple (Sofom), fue creada para sustituir a las sociedades financieras de objeto múltiple (sofoles).
Requejo, que es quien mejor conoce la figura de las sofoles pues encabezó una, Hipotecaria Nacional, quizá la mayor y mejor empresa hipotecaria que haya existido en el mercado financiero mexicano, es un viejo lobo de mar que no se chupa el dedo como otros que proliferan la próxima apertura de casi una decena de bancos de nicho.
Si al final de cuentas, operar un banco de nicho es lo mismo que un banco comercial, pues es mejor hacer un esfuerzo por aumentar el capital de inversión entre el grupo de accionistas que lleva el proyecto y no ser una institución “similar” o de segundo nivel.
Requejo apuesta a complementar el fondeo cada vez más limitado de la Sociedad Hipotecaria Federal con la captación del inversionistas personas físicas e institucionales, pues en su radar se ve la emisión de papel bursátil, pagarés, depósitos bancarios y cuentas de cheques, entre otros productos.
Sería interesante conocer la opinión del ex secretario de Hacienda y Crédito Público, Francisco Gil Díaz, y de su equipo, sobre su decisión de crear dos figuras financieras que hasta ahora sólo han generado problemas, como es el caso de la generación espontánea de miles de sofomes que sirven para todo, incluso se teme que para el lavado de dinero y la evasión fiscal, menos para promover un crédito más competitivo en los mercados; y la otra que son los bancos de nicho que todavía son un galimatías legal.
Pero desafortunadamente tal parece que Don Paco solo habla cuando se lo solicitan sus hoy en día jefes, los banqueros y empresarios telefónicos españoles. Hasta ahora agacha la cabeza y se queda callado ante la última repasada que le hizo el ex gobernador del Banco de México y presidente de Grupo Financiero Banorte, Guillermo Ortiz, en su polémica editorial de hace unas semanas.
El banco y la tienda incómodos
Mientras son peras o manzanas lo que sí queda claro es que Banco Monex y Soriana serán las empresas incómodas del sexenio de Enrique Peña Nieto, pues quedarán en la mira como las presuntas operadoras o instrumentos para “dispensar” la compra de votos a favor del candidato priísta.
Incluso en el mercado de las tarjetas de prepago corre el rumor de que Monex también elaboró vales de papel con un valor de varias decenas de millones de pesos, también para ser distribuidos entre los votantes, pero que de última hora fueron detenidos ante la eminencia del escándalo con las tarjetas.
De cualquier forma, sea realidad o mera especulación, tanto el banco como la empresa, serán permanentemente revisados con lupa en las operaciones y negocios que hagan con el gobierno de Peña. Mientras tanto no sería mala idea que, sobre todo el banco, renovaran sus cuadros de directivos que manejan su imagen y se salieran de esquemas anquilosados e improductivos.
Por fin algo sensato
De lo más sensato que hemos escuchado en la semana y media que llevamos luego de las elecciones del uno de julio, es la declaración del priísta ya gobernador electo de Tabasco con membrete del PRD, Arturo Núñez Jiménez, sobre la imposibilidad de comprobar la supuesta compra de votos que tanto aluden y acusan su actual jefe Andrés Manuel López Obrador, sus huestes y ahora también los panistas que ya cayeron también en lo que los priistas llaman la “farsa” y el “montaje” del “peje” para desacreditar no sólo a las instituciones electorales sino también a los ciudadanos que participaron como funcionarios de casilla en todo el país.
El “pri-rredista” Núñez, ex director del IFE y quien participó en la construcción de la última reforma electoral que por mucho fue una hechura a la medida de los intereses del señor AMLO, según reconocen legisladores y analistas políticos, se refirió a la secrecía del voto, derecho constitucional de todos los mexicanos. Por supuesto el paisano del “peje” sabe de lo que habla.
“Al amparo del voto secreto, demostrar que el voto es comprado, es imposible, los votos que están en las urnas ahí están, si fue voto comprado o fue voto libre, eso usted no lo puede decidir en la urna, tiene que ser lo que pasa afuera de la casilla, donde le quitan la credencial, se la condicionan, si retrataron la boleta, si tuvieron que entregar en la operación carrusel, es decir, la probanza está fuera de la casilla, dentro de la urna usted no puede decir: este voto es comprado y este voto es libre, eso no”, comentó el “pri-rredista”.
Marcelo Ebrard, muy a su estilo de negar todo y a todos, siguió con esa línea al afirmar que en el Distrito Federal, principal bastión del señor AMLO y del mismo jefe de gobierno, no hubo compra de votos. ¿Será?
De cualquier forma para acreditar su dicho y las acusaciones sobre la presunta compra de votos, AMLO tiene hasta este jueves para ofrecer las pruebas correspondientes, centradas única y exclusivamente sobre la elección presidencial, porque de la elección en el DF, Morelos y Tabasco, en donde ganó el PRD-PT-Movimiento Ciudadano, o la de diputados y senadores en donde su movimiento alcanzo más posiciones dentro del Congreso, ahí claro por conveniencia de AMO, todo según dice, mejor aún no dice nada para no ensuciar como lo ha hecho en todo el proceso electoral, no hay nada que impugnar.
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*Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Derecho.
