En octubre de 2011, la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, obtenía una cómoda reelección con un enorme apoyo popular. en la semana que termina la mandataria enfrentó la primera protesta masiva en contra de su segundo gobierno.
La capital, Buenos Aires, y otras ciudades del interior del país fueron escenario de manifestaciones, convocadas mayormente a través de redes sociales para protestar por una serie de restricciones que la jefa de Estado comenzó a aplicar en los últimos meses.
Primero limitó el ingreso de productos importados, de los cuales Argentina dependía en gran medida.
Luego vino una fuerte restricción a la compra de divisas y los argentinos, que históricamente han estado acostumbrados a ahorrar en dólares, perdieron la posibilidad de comprar moneda estadounidense de forma legal.
Después de limitar al máximo la salida de divisas en el país (incluso se les prohibió a las empresas girar dividendos), las autoridades pusieron el foco en frenar el gasto de los argentinos en el exterior.
Y en una serie de anuncios inesperados, el gobierno comenzó a implementar medidas para desincentivar los viajes fuera del país.
Las medidas, defendidas principalmente por los seguidores de la presidenta, han disparado las críticas en algunos sectores de la sociedad argentina.
«Yo nerviosa no me voy a poner, que se queden tranquilos», aseguró Fernández en un acto mientras se desarrollaban las protestas.
INF./BBC MUNDO
