El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) evitó una sangría de 35 mil millones de pesos en sus finanzas, en lo que va del sexenio, por acciones de subasta en reversa y otros mecanismos de supervisión que no permitieron prácticas de colusión de empresas farmacéuticas, afirmó Eduardo Pérez Motta, presidente de la Comisión Federal de Competencia (Cofeco).
El funcionario recordó que este organismo sancionó en el 2010 a seis laboratorios por haber cometido prácticas monopólicas en la venta al Seguro Social de insulina humana y sueros inyectables. Las multas totales ascendieron a 150 millones de pesos.
José Ángel Gurría Treviño, secretario general de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), explicó que cuando hay acuerdos colusivos en las licitaciones públicas los precios de los bienes y servicios son alrededor de 20% más caros, lo que va en detrimento del erario y de los consumidores.
Aseguró que el Instituto Mexicano del Seguro Social en particular es un blanco muy atractivo para las prácticas anticompetitivas en licitaciones, «simplemente porque compra mucho».
El IMSS y la Cofeco suscribieron un ayer memorándum de entendimiento con la OCDE para la aplicación de las directrices, que este organismo internacional diseñó, en el combate a la colusión en las licitaciones públicas.
México es el primer país que se adhiere a estas directrices internacionales, según se informó.
En la ceremonia, Pérez Motta informó que “una investigación de este organismo concluida en el 2010, arrojó que la colusión había llevado, dependiendo el producto, a precios entre 12 y 36% por encima del precio de lo que el Seguro Social habría pagado en condiciones de competencia”.
La Cofeco, informó que laboratorios coludidos inflaron los precios de tres productos insulina, sueros y soluciones electrolíticas, lo que generó que el IMSS pagará precios hasta 36% más altos en esos productos.
Es un atraco
Pérez Motta explicó que la colusión es una conspiración entre competidores para cobrar precios exagerados por sus bienes o servicios.
“Es un atraco contra el erario público y quienes lo sufren somos todos los ciudadanos a través de mayores impuestos y de servicios gubernamentales más escasos o de peor calidad”, consideró el titular de la Cofeco.
La colusión es la más grave de las prácticas anticompetitivas, porque es la que tiene un impacto más inmediato y más dañino sobre los consumidores. En términos llanos se trata de una conspiración entre competidores para cobrar, de manera coordinada, precios exagerados por sus bienes o servicios, dijo Pérez Motta.
Ante funcionarios y empresarios, el presidente de la Cofeco, también recordó que la aplicación del mecanismo de “subasta en reversa” para la adquisición de medicamentos y las asesorías que este organismo dio al Seguro Social en sus procesos de licitación permitió al instituto ahorros de cerca de 35 mil millones de pesos de 2006 a 2009 en sus compras de bienes terapéuticos.
El secretario general de la OCDE mencionó que el IMSS es el tercer comprador de bienes y servicios en México y el mayor comprador público individual de productos farmacéuticos y suministros como aparatos médicos.
Directrices contra contubernio
José Ángel Gurría explicó que estas directrices están centradas en primer lugar en la manera en que los procedimientos de contratación pública pueden hacer la colusión más difícil para los contratistas, y en segundo lugar, en ayudar a los agentes públicos a detectar las licitaciones sospechosas.
Este organismo internacional realizará un diagnóstico del caso mexicano (en particular del IMSS), ubicará las debilidades y establecerán acciones que prevengan este tipo de prácticas.
En su oportunidad, Daniel Karam Toumeh, director general del IMSS, explicó ampliamente que una medida que se tomó para transparentar y promover la sana competencia, así como desincentivar la colusión, es la aplicación de la subasta en reversa para la adquisición de medicamentos.
Anunció que, a partir de 2011, “cuando el mercado y las normas lo permitan”, el IMSS realizará una mayor cantidad de compras mediante el mecanismo de subastas en reversa.
Detalló que en los útimos dos años las compras a través de este esquema han significado un ahorro para el Instituto de 900 millones de pesos. “Adquirir medicamentos a mejores precios, significa entregar más y mejores medicinas a derechohabientes”, señaló.
El funcionario aseguró que al adoptar el Instituto Mexicano del Seguro Social los lineamientos de la OCDE, el diseño de las bases de licitación, el desahogo del proceso en sí mismo y el fallo final, incorporarán las directrices que promuevan la transparencia, la protección de la libre y sana competencia para los participantes y garantice una asignación eficiente de los recursos públicos.
“La transparencia es un tema nodal, al ser el IMSS pilar en la prestación de servicios de salud y seguridad social, el tercer comprador de bienes y servicios en México, así como el primero en el mercado farmacéutico y de equipos médicos”, dijo Karam Toumeh.
Agencia El Universal
