
Invaluable oportunidad dejó escapar de manera infame nuestro Felca querido en el Foro Económico Mundial. Tuvo la bola de su lado para callarle la boca a los ex presidentes latinoamericanos (incluido “Cepillín” Zedillo) que proponen despenalizar las drogas y así defender infatigablemente el único argumento válido de su guerra fantasma.
En mi mundo imaginario donde Felca leyó el libro “La guerra perdida” del Dr. Felipe Curcó, tuvo los calzones para acudir a la mesa de debate presidida por Zedillo y escupirle los argumentos duros y concretos del Dr. Curcó:
“… el narcotráfico representa sólo una de las más de 22 actividades ilícitas que llevan a cabo los cárteles criminales (entre estas 22 actividades ilícitas sobresalen la piratería, la prostitución, la trata de blancas, el tráfico de armas y de personas, la pornografía infantil, el robo de combustible, los robos de identidad, la extorsión, el chantaje y el secuestro entre otras).
…(estudios prueban, de hecho, que solo 1% de la violencia en México está ligado al narcomenudeo, mientras el 99% restante está ligado a los otros 21 tipos de delito en que han diversificado sus operaciones los cárteles criminales).
…En este mismo sentido, las propuestas frívolas que empiezan a proliferar en el país sugiriendo la legalización de las drogas como la solución mágica para remediar el cáncer que empieza a corroer las bases del Estado, no son más que reflejo de una amplia ignorancia respecto a toda la complejidad que rodea el tema que aquí hemos venido exponiendo.”
Sin embargo, después de jactarse de tan contundente golpe a la opinión internacional, no habría podido escapar a las voces que le pidieran seguir citando “La guerra perdida” y ahí se le caería el teatrito. Seguramente se retiraría sin decir más, con la pizca de gloria que acarició y la cruda realidad que no quiso seguir leyendo:
“…En el actual escenario de extrema debilidad institucional que padece México, dicha legalización no sería más que una irresponsabilidad y una estupidez añadida a las muchas que ya se han cometido y se siguen cometiendo. Un país, como el nuestro, que ni siquiera puede regular qué medicinas y antibióticos controlados sean vendidos en las farmacias mediante presentación obligada de receta médica, no puede pensar en legalizar las drogas…”
Así uno entiende por qué nuestro Felca querido evadió cualquier declaración al respecto hasta estar en el avión presidencial, en su terreno, con sus reporteros a modo, con sus asesores egresados de Harvard lustrándole los zapatos, con su prepotencia y un México en vías de podredumbre esperándolo.
Yo no creo en la nena de Felipe. A estas alturas me dan más fuerzas para creer en este país los goles de Chicharito, las nominaciones al Oscar de “Biutiful” y el regreso de “Caifanes” en el marco del Vive latino. ¿Esperanzas efímeras? Tal vez, asumo las consecuencias…