La primicia de Teléfono Rojo está confirmada: los primeros indicios apuntan a que los normalistas de Ayotzinapa sí fueron quemados en el basurero municipal de Cocula y algunos restos y cenizas lanzadas al río San Juan.
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAG) confirmó que un fragmento de hueso encontrado en el municipio de Cocula pertenece a Alexander Mora Venancio, estudiante de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, desaparecido junto a otros 42 normalistas la noche del 26 de septiembre.
Sin embargo, la Procuraduría General de la República (PGR) rehusó confirmar esta información y ha convocado a conferencia de prensa para mañana al mediodía donde, según la promesa, dará´»información relevante».
La madrugada de este sábado, los peritos argentinos se reunieron con los padres de Mora Venancio y les confirmaron que el ADN en el fragmento de un hueso pertenece a su hijo.
El Comité de Búsqueda de los estudiantes que se conformó en el municipio de Tecoanapa se reunió este día con los padres del normalista, en las instalaciones de Ayotzinapa.
“El padre está destrozado, el comité de Ayotzinapa ya lleva al señor para su pueblo natal, en El Pericón. Nosotros pasamos a verlo a la escuela hace dos horas porque íbamos a la marcha al Distrito Federal.
En un inicio pensamos en cancelar nuestra participación en la marcha, pero el papá del muchacho nos dijo que la lucha sigue y nos motivó a ir”, declaró el vocero del comité de Tecoanapa, José Isabel García Mora.
Tras reunirse con el padre del estudiante asesinado, partió una caravana de ocho autobuses hacia la ciudad de México, para participar en las movilizaciones de este día.
“Ya te imaginarás como vamos de encabronados”, sentenció el vocero del movimiento. Indicó que el único hueso encontrado de Alexander Mora Venancio aún permanece en los laboratorios de Austria, en donde se realizaron los estudios de ADN.
Alexander Mora Venancio es originario del poblado de El Pericón, municipio de Tecoanapa, en la Costa Chica de Guerrero. “Tenía el firme anhelo de ser maestro y nadie le podía quitar esa idea”, comentó su padre Ezequiel Mora Chora en una entrevista.
“Él tiene 19 años y le interesaba mucho dar clases, esa fue su decisión.
Es un buen muchacho, nosotros somos campesinos y él nos ayudaba en el campo, pero quiso estudiar”, relató el hombre semanas atrás. Alexander Mora Venancio forma parte del grupo de 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos desde el 26 de septiembre.
Esa noche fueron atacados por elementos de la Policía Preventiva de Iguala, en coordinación con sicarios del cártel Guerreros Unidos. En dos ataques armados fallecieron tres normalistas, una mujer que viajaba en un taxi, un menor de edad de un equipo de fútbol y el chofer del equipo.
De los 43 estudiantes desaparecidos solamente se identificó un fragmento de hueso que corresponde a Alexander Mora Venancio; de los 42 restantes no se han identificado sus restos.
LA COLUMNA DE LA PRIMICIA
Teléfono Rojo adelantó esta información el miércoles pasado. Bajo el título «Desagradables noticias de Innsbrick, ese día publicamos la siguiente columna
Escuecen los primeros informes.
Las pocas partes de cuerpos humanos rescatadas del río San Juan, en Guerrero, lamentablemente confirman las informaciones proporcionadas por tres sicarios del cártel Guerreros Unidos.
Los datos son parciales y no pueden presentarse como pruebas concluyentes, pero los indicios generan desesperanza sobre la suerte de los 43 normalistas de Ayotzinapa secuestrados en el municipio perredista de Iguala.
Se cumple así el ritual adelantado el 7 de noviembre por el procurador Jesús Murillo Karam cuando anunció la detención de tres delincuentazos: Jhonatan Osorio Gómez El Jona, Patricio Reyes Landa El Pato y Agustín García Reyes El Chereje.
Dijo Murillo Karam:
Jesus-Murillo-Karam
“Para poder determinar que son los estudiantes, necesito acumular las formas de identificación que puedan darse.
“Hay muchos indicios que ustedes vieron, precisamente -por eso los mostramos- que nos podrían indicar que son (los estudiantes)
“Pero la obligación de la autoridad, que tiene como función la clara identificación de las cosas, nos obliga a mantener la investigación hasta que tengamos una certitud total”.
LA TERRIBLE TAREA DE INFORMAR Y CONVENCER
Los peritajes van avanzados en una universidad austriaca de Innsbruck.
De allá vendrá la corroboración, aunque quién sabe si sobre los 43 jóvenes porque, como declararon los sicarios y lo confirmó Jesús Murillo Karam, tal vez no todos los cadáveres sean identificables.
Tal vez no escapó ninguno, como mostró el video del interrogatorio.
-¿Cuántos estudiantes traían? -preguntó un agente.
-Eran… dicen que eran 44 ó 43 -contestó uno de los detenidos.
De confirmarse este adelanto, vendrá lo más difícil para el gobierno de Enrique Peña Nieto: cómo informar a los familiares de las víctimas y sobre todo cómo convencer.
Tal vez se respalde en los propios peritos quienes, con el aval de comisiones internacionales participantes, organizaciones no gubernamentales y abogados de las víctimas informarían cómo se hizo todo el proceso de identificación.
Queda claro el propósito gubernamental de transparentar toda la investigación en aras de dejar satisfechos a los deudos y a la sociedad, como declaró el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
La espera debe terminar antes de envejecer diciembre.
INF./TELEFONO ROJO/QUADRATIN
