Ah no bueno con el 2011. Una cosa… ¡Impresionante!

Yo la neta creí que nuestros políticos, narco-políticos, presidentes, narco-presidentes y cuanto narco a secas hay por ahí; se iban a esperar un poquito más para empezar la grilla rica y sabrosa y los granadazos al mayoreo pero se nota cañón que se les están cociendo las habas… ¿Para qué? Quién sabe… ¡Ah! sí es cierto: la eterna siguiente elección.

Nada más basta ver a nuestro carnal Marcelo que ha empezado el año con el cinturón bien abrochadito para apuntalarse como el artífice de la candidatura de Alejandro Encinas en terrenos del Voldemort tricolor. ¡Ay de nuestra izquierda mexicana! si les queda una pizca de inteligencia, se dará cuenta de que esta es la oportunidad para mostrarse unidos y tomar el lugar de oposición que han olvidado ser. Cuántas ganas tengo de ver en un podium juntos otra vez a Cárdenas y Munoz Ledo, al Andrés Manuel sin rencores extremistas ni técnicas dictatoriales que algún día conocimos (¿de veras?), a un Pablo Gómez, René Arce, Ruth Zabaleta, el Chucho, la Chayo… Sin embargo creo que ninguno de los mencionados contempló esta imagen entre sus deseos para 2011, más bien se vieron como la esperanza que un día fueron y la realidad cruda y sin sentido que hoy son. Unos exiliados, otros fosilizados, radicalizados, entregados al mejor postor. ¿Qué diría don Heberto Castillo si hoy viera a sus retoños? Se volvería a morir seguramente.

Otro que tiene que legitimar su hombría y el voto autoritas-democratus que le dieron sus compañeros de partido es Humbertillo Moreira. Sintiéndose caudillo insurrecto, proclamó que sacarán de los Pinos a las “alimañas” blanquiazules, añadiendo una especie al zoológico político-lingüístico mexicano (recordemos a las chachalacas, alimañas, sanguijuelas, tepocatas y cuanto animal rastrero ha salido de la boca de nuestros próceres). Ya se vieron retornando a su añorada morada con un despliegue de cámaras sin igual, transmitido por el Canal de las Estrellas y conducido por Adela Micha y Carlos Loret.

Pero ni el carnal Marcelo ni Humbertillo se la ganan a nuestros exitosos narco-empresarios. Se rumora que compran droga en terrenos talibanes de Afganistán, operan en fronteras latinoamericanas tales como la de Ecuador y Perú y crecen poco a poco en terrenos europeos. ¡Eso sí es visión de estadistas y no pedazos! Deberíamos de tomar nota y encomendarnos como ellos y a la Niña Blanca, tal vez en una de esas descubrimos que vender el alma no es tan malo.

Y así cada quien va trazando sus metas y/o narco-túneles para llegar a su destino incierto. Así nosotros tenemos que lidiar con esta bola de alimañas (incluyendo a Moreira) y además con nuestros propios planes, sueños, narco-sueños (aquellos que se antojan por inmediatos pero en el fondo son efímeros y vanos), dolores, penas, alegrías e incertidumbres. Supeditados a nuestra realidad tan cambiante, llena de marchistas de los 400 pueblos protestando por nuestros problemas, de sindicatos de melancolía y miedo que se han atrincherado en nuestra memoria y voluntad, instituciones sentimentales rapases que no nos dejan avanzar, presidentes de nuestras acciones que no logran legitimarse, que se han equivocado una y otra vez, partidos de fuertes ideologías internas que se acaban entre ellos en el Congreso de nuestra Unión. Cada uno de nosotros driblando una guerra contra los narcotraficantes de nuestra Fe, contra el Estado fallido de lo que no pudimos hacer.

Ojala que en este 2011 sepamos optar correctamente. Tanto criticamos a nuestro Felca querido el desmadre de país que tiene para encima venirla a cagar con nuestro caos interno. Optemos por el Cosmos, por el Estado que no falla, por nuestra Revolución interior, no a la Che Guevara ni a la John Lennon; sino a nuestra manera, la que Dios, Carmen Salinas o la Niña Blanca nos den a entender, esa es la buena.