Una vez consumado el fraude y el distanciamiento institucional entre ambos, el corazón que alguna vez la susodicha aspiró gobernar quedó comandado por un presidente espurio; mismo que, para legitimarse, decide unilateralmente emprender una guerra contra todo lo podrido que había en su Estado amatorio; pero sin tomar en cuenta un factor cardinal, la podredumbre estaba enraizada en cada capa de su ser.
Con el paso de los meses la guerra contra los sicarios adquiere dimensiones descomunales, las bajas colaterales alcanzan pilares estructurales que se suponían consolidados, tales como el honor, la decencia, la ética y la humanidad para con los demás. Parece que la estrategia fallida vino a sepultar cualquier esperanza de transición, cambio o dignidad que alguna vez tuvo el corazón, ahora fallido.
Pero un día en medio del baño de sangre apareció una Dama tipo “Sicilia” (aquella que irrumpe estrepitosamente en medio del dolor y nos recuerda que no todo está perdido), un ser que también había sentido la pena de lo arrancado, lo perdido.
De manera espontánea y transparente se lanza a una lucha quijotesca: recuperar palmo a palmo los territorios que el miedo tenía cooptado dentro y fuera de nosotros. La primer megamarcha de sentimientos rompe con todos los paradigmas a los que estábamos acostumbrados; jamás nos habíamos sentido tan dueños de nuestro destino, de nuestra risa, de nuestro llanto, nuestro dolor.
Al poco tiempo hemos formado un movimiento que engloba algo mucho más grande por lo que habíamos luchado antes. No queremos ganar una elección, queremos una Paz con Justicia, Amor, Dignidad; no vamos a hacer campaña a los municipios, vamos de caravana a encontrarnos con el otro; no aspiramos a ninguna presidencia, sino que nuestro medio es nuestro fin, nuestro peso es nuestro amor, nuestra dicha es estar en el otro, siendo solidario y responsable de él, con él, con ella.
Volteamos al ayer y entendemos que la lucha contra el desafuero de la susodicha y todos esos momentos vividos han quedado donde deben estar, en el pasado; hoy nuestra lucha sobrepasa a la Clase Política a la que también ella pertenece, luchamos porque nuestros hijos tengan un país donde nacer, una plaza donde caminar y enamorarse, un corazón donde residir.
Ciertamente no tengo la certeza si el movimiento sobrevivirá para las elecciones del 2012 (que en la relación de pareja son los mismos días que faltan para las elecciones del 2 de julio próximo), eso depende de hasta donde nos deje ir la vida juntos; pero sí les puedo decir que mucho depende de qué tan dispuestos estemos a defender aquello y a aquellos que amamos.
Queridos catorce lectores: Este texto no tiene otra finalidad más que la reflexión. Si tu hoy en día sigues clavadísimo con tu respectiv@ AMLO a pesar del fraude y su radicalización, estupendo; y si estás entusiasmado, esperanzado y extasiado con tu respectiv@ Sicilia, neta qué chido. Les deseo lo mejor en sus caravanas y elecciones.
PD: Me voy a tomar dos semanas de descanso; también tengo que ver qué onda con mi Sicilia y nuestro movimiento. Nos vemos el lunes 8 de agosto.
Clase Política: No te importamos, no nos importas. ¡2 de julio votamos en tu contra! XXXIII
rodolfo.castellanos@rcmultimedios.mx
@Rudotron
