La gran cronista de la política mexicana, Martha Anaya, quien estuvo en los momentos de gran notoriedad de la figura de Manuel Camacho Solís, quien falleciera este viernes en la madrugada a causa del cáncer, señaló que entre sus grandes virtudes se encontraba que era un gran negociador.
Para ello se remontó al año de 1989, donde Camacho Solís vivió momentos muy difíciles, tras darse la muerte de Luis Donaldo Colosio; «luego de que en aquella época mucho, mucho se hablaba del gran enojo que existía entre Manuel Camacho Solís y Luis Donaldo Colosio, que fue el favorecido de Carlos Salinas con la candidatura a la Presidencia de la República».
«Se habló del famoso berrinche de Camacho, que termina renunciando a la regencia, se va a Chiapas como el gran hacedor de la paz y los primeros días de enero cuando se declara la famosa guerra zapatista, Manuel Camacho Solís se convierte en el comisionado para la paz», expresó.
En entrevista para el espacio de «Ciro Gómez Leyva por la mañana» Martha Anaya indicó que en ese periodo es donde conoce más a Manuel Camacho, quien realmente tenía una gran capacidad de negociación y de diálogo. Detalló que al principio, él se encargó de enfriar el conflicto zapatista; «es más se sentó con Marcos, hay una escena increíble donde están los diálogos de catedral, donde está Marcos con su gente y Manuel Camacho con su gente».
Apuntó que en ese primer diálogo Marcos despliega una bandera zapatista y Camacho Solís toma la otra punta de la bandera «para tener y a estar ahí la parte del gobierno que él representaba de algún modo, aunque no fuera directamente él, oficialmente, el enviado del gobierno, porque era un negociado».
Sin embargo, cuando estaba en plena negociación,» cuando ya los zapatistas se van a sus montañas a analizar, aquellos famosos acuerdos a los que habían llegado, es cuando viene la muerte de Luis Donaldo Colosio y paradójicamente los días previos, el propio Camacho había hecho las paces con Colosio, pero eso ya no se supo; cuando vino la muerte, la escena es muy, muy dura porque Camacho Solís estaba en un hotel pequeñito en San Cristóbal de las Casas y tenía prevista una conferencia a las siete de la noche».
Anaya recordó que luego de que le avisaron del atentado, fue ella quien se acerca a uno de sus colaboradores, Óscar Argüelles, a quien avisa de lo sucedido con Colosio, siendo él quien le avisa a Camacho. Después éste sale del hotel y le pide a la cronista que le cuente lo sucedido.
«Cuando sale, sale temblando eso te lo puedo jurar, porque me toma del brazo y me dice cuéntame, caminamos hacia donde está la Catedral, hacia donde estaba el Obispo y se encerró con él, pero aquel camino del hotel a la catedral iba absolutamente demacrado. Era algo que jamás se imaginó y jamás espero».
Agregó que «esa noche Camacho regresa a su hotel, ya no da conferencia de prensa y cuando está en su hotel en su cuarto nada más vemos que llegan a reportarse varios miembros del Ejército en su cuarto (…), tiempo después supimos que a casi toda la gente importante que tuviera que ver algo con Colosio fue resguardada o cuidada por el propio Ejército Mexicano».
Martha Anaya recordó que su primera gran negociación fue la del 1988, precisamente la elección de Carlos Salinas de Gortari, con la frase aquella: «Se acabaron los tiempos del carro completo», la cual se debe precisamente a Manuel Camacho Solís tras convencer a Salinas de Gortari de aceptar que los tiempos en los que el PRI apabullaba se habían terminado.
Entre otros temas, estuvo cerca de Andrés Manuel López Obrador y curiosamente también de Marcelo Ebrard, incluso se habla de que fue Camacho Solís su gran estratega.
Finalmente, dijo que en las elecciones de 2009, fue él quien convenció a los perredistas para hacer las alianzas con el PAN y sacar al PRI. Otra de sus grandes ideas fue el referéndum en contra de la reforma energética la cual no les funcionó.
«Siempre estaba pensando en ganar una negociación, como senador, personalmente, lo voy a extrañar muchísimo porque cada que yo pedía que alguien me analizara una situación política no hacía más que sentarme con Manuel Camacho», agregó, «era un arrogante intelectual pero no era malagradecido y una buena persona».
INF./GRUPO FÓRMULA
