Así lo platicamos con el Huehuetl- ¿Qué es el trastorno bipolar?

El trastorno bipolar es una enfermedad mental que causa cambios de humor extremos. Esta afección también se conoce con el nombre de enfermedad maniaco depresiva o depresión maníaca. La causa de este trastorno puede ser un desequilibrio químico en el cerebro. Algunas veces es hereditario. Si usted tiene un padre con trastorno bipolar, su probabilidad de tenerlo es mayor. Tanto el hombre como la mujer a cualquier edad pueden tener trastorno bipolar. A veces, la persona afectada puede sentirse muy contenta, llena de energía y con capacidad para hacer cualquier cosa, que no desee descansar cuando se siente así. Esta sensación se llama manía. En otras ocasiones, puede sentirse muy triste, apática y no querer hacer nada. Esto se llama depresión.

Las personas con trastorno bipolar pueden pasar rápidamente de manía a depresión, y de depresión a manía nuevamente. Los signos de manía pueden ser los siguientes: Sentirse muy irritable o enojado, pensar y hablar tan rápido que las demás personas no alcanzan a comprender lo que usted piensa, no dormir nada, sentirse muy poderoso e importante, tener dificultad para concentrarse, gastar demasiado dinero, consumir mucho alcohol y drogas, tener sexo sin tomar precauciones para prevenir el embarazo o una enfermedad. Los signos de depresión son los siguientes: No tener interés ni sentir placer al hacer las cosas que usted solía disfrutar, incluso el sexo, sentirse triste o indiferente, llorar fácilmente o sin razón, sentirse decaído o sentirse inquieto e irritable, sentir que usted no vale nada, o sentirse culpable, cambios en el apetito; cambio en su peso, dificultad para recordar cosas, concentrarse o para tomar decisiones, dolores de cabeza, de espalda o problemas digestivos, insomnio o querer dormir todo el tiempo, sentirse cansado todo el tiempo, pensar en la muerte y en el suicidio.

El tipo de trastorno depende de cuán rápido el paciente pasa de los episodios de manía a los de depresión y viceversa, y de cuán intensos son sus síntomas. El trastorno bipolar tipo I se diagnostica de acuerdo con el DSM-IV-TR, con presencia de uno o más episodios maníacos o mixtos y no es necesario que exista un episodio depresivo. El trastorno bipolar tipo II, es más frecuente y se caracteriza por episodios de hipomanía así como al menos un episodio de depresión mayor. Para ambos trastornos existe un cierto número de especificadores que indican la presentación y el curso del trastorno, entre otros el de «crónico», «ciclado rápido», «catatónico» y «melancólico». El médico familiar puede tratar el trastorno bipolar, el abordaje comienza con una historia clínica del paciente, así como exploración física y exámenes de laboratorio para descartar algún otro posible padecimiento que enmascare o se confunda con un trastorno bipolar. Quizás solicite la opinión de un psiquiatra. Los médicos y el paciente trabajarán conjuntamente para controlar los cambios de humor y asegurarse de que mejore.

Este trastorno se trata con medicamentos estabilizadores del humor, se usan para equilibrar los puntos extremos de éste. Los antidepresivos ayudan a disminuir los síntomas de la depresión. El médico puede agregar otros medicamentos a medida que sean necesarios. Estos medicamentos no comienzan a funcionar de inmediato, pero comienza la mejoría después de unas pocas semanas, siempre y cuando se respete el régimen prescrito. El asesoramiento psicológico es indispensable para ayudar con el estrés, las preocupaciones familiares y con los problemas en sus relaciones. Algunas personas con trastorno bipolar no quieren recibir tratamiento. A menudo, no se dan cuenta de lo mucho que afecta su vida y la vida de las personas que los rodean. Además, se sienten muy productivos y poderosos durante la fase maníaca y son reacios a renunciar a esto.

Hay conductas que ayudan a controlar este padecimiento como leer acerca del trastorno bipolar y compartir con la familia lo que aprende, mantener la misma rutina, comer saludablemente, hacer ejercicio físico siempre en los mismos horarios, tomar el medicamento cada día continuamente incluso si comienza a sentirse mejor, ser paciente y mantenerse enfocado en sus metas, evitar la cafeína y los medicamentos para tratar resfriados, alergias y dolor, que se obtienen sin receta médica, evitar el estrés, avisar al médico cuando haya cambios de humor o de comportamiento, inscribirse en un grupo de apoyo que le permitirá compartir y aprender de experiencias de otros pacientes. Los pacientes pueden tener cambios de humor por periodos de hasta cuatro veces en un año, sin embargo los periodos se van acortando hasta el punto de cambiar de fase maniaca a depresiva en cuestión de días.

El elemento básico para el tratamiento del trastorno bipolar es la toma de conciencia del problema, su conocimiento por parte del afectado y sus allegados, mediante una psicoeducación adecuada que les permita hacer frente a las crisis sin temores infundados y con las herramientas más válidas; así como prevenir las recaídas. Es condición prioritaria la ‘normalización’ de éste y los demás trastornos mentales. La erradicación del estigma, de los estereotipos, prejuicios y rechazos con que se carga a las personas que padecen problemas mentales, es el mejor instrumento para que la propia persona afectada reduzca sus niveles de estrés social.

Management of Bipolar Disorder (Manejo del trastorno bipolar) by KS Griswold, M.D., M.P.H. and LF Pessar, M.D. (American Family Physician septiembre 14, 2000,