Calderón… el último y nos vamos

El Presidente Felipe Calderón, en compañía de su esposa Margarita Zavala, encabezó los festejos por el CCII Aniversario del Inicio de la Gesta de Independencia desde el balcón central del Palacio Nacional y realizó su último grito como Presidente de los Estado Unidos Mexicanos.

Según lo marca al protocolo de las fiestas patrias, el Presidente Calderón entró al Salón de Recepciones minutos antes de las 23:00 horas, donde una escolta de cadetes lo esperaba para custodiarlo. El Salón de Recepciones, uno de los más bellos de Palacio Nacional, se engalana con la presencia del Ejecutivo Federal, de Secretarios de Estado, funcionarios, cuerpo diplomático y miembros de las Fuerzas Armadas

Ya con la banda presidencial, el Presidente de México dio paso al abanderamiento y salió al balcón central para saludar a las miles de personas que se dieron cita en la explanada de la Plaza de la Constitución que a pesar de una tórrida lluvia que cayó desde la tarde permanecían para celebrar la Independencia de México.

El balcón se ubica al centro de la fachada principal del Palacio. Justo por encima de él se encuentra la Campana de Dolores, la misma que fuera tañida por el cura Hidalgo la madrugada de 1810 para dar inicio al movimiento insurgente que culminó con la Independencia. Esta importante reliquia fue transportada, en 1896, por el General Sóstenes Rocha de Dolores Hidalgo al nicho que ocupa desde entonces.

En compañía de su esposa Margarita Zavala que vistió un diseño muy mexicano elaborado por el diseñador Macario Jiménez, Calderón tocó la campana de Dolores y después procedió a dar el que fue su último grito como Presidente de México, primero hizo un llamado a los ¡Mexicanos!, para luego arengar ¡Vivan los Héroes que nos dieron Patria!, ¡Viva Hidalgo!, ¡Viva Morelos!, ¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez!, ¡Viva Allende!, ¡Vivan Galeana y los Bravo!, ¡Vivan Aldama y Matamoros!, ¡Viva la Independencia Nacional!, y terminar con los tres tradicionales ¡Viva México!.

Posteriormente, el Presidente Calderón volvió a tocar la campana, en sintonia con las de la Catedral Metropolitana. Se entonó el himno nacional que retumbó en el zócalo capitalino, igual que en Palacio Nacional y el festejo terminó con un maravilloso espectáculo de fuegos artificiales.

Después, volvieron los grupos musicales al escenario del Zócalo… y el mariachi, y el tequila, y el pozole en todos los rincones del país.