El presidente camerunés, Paul Biya, ha anunciado este viernes la liberación de los siete rehenes franceses, un colaborador de GDF Suez y su familia, entre ellos cuatro niños, que fueron secuestrados hace dos meses —el 19 de febrero— en el norte de Camerún por un grupo islamista nigeriano llamado Boko Haram.
El Elíseo ha confirmado la noticia poco después, y ha expresado el “inmenso alivio” del presidente François Hollande -según nota de El PAÍS-.
Yaundé ha afirmado que los siete miembros de la familia se encuentran sanos y salvos y han sido trasladados la embajada francesa en la capital de Camerún, y ha agradecido su ayuda a los gobiernos de Nigeria y a Francia.
Ninguno de los países ha dado los detalles sobre la resolución del secuestro, lo que parece sugerir que se ha pagado algún tipo de compensación, aunque París aseguró hace alunas semanas que no volvería a abonar dinero a cambio de la libertad de sus ciudadanos.
Laurent Fabius, el ministro de Exteriores, ha explicado que su gabinete ha trabajado en la liberación mucho tiempo, y que había hablado por teléfono con la familia, que se encuentra “muy feliz”. Según Fabius, la solución demuestra que es mejor trabajar “con discreción”.
El ministro precisó que los rehenes fueron liberados anoche en una zona entre Nigeria y Camerún, cerca por tanto de donde fueron secuestrados.
La familia Moulin-Fournier fue raptada cuando visitaba un parque nacional del norte de Camerún el 19 de febrero. El padre, Tanguy, la madre y sus cuatro hijos (de edades entre los 5 y los 12 años) residen en Yaundé, y con ellos estaba también el hermano del padre, Cyryl, que vive en España y les había visitado durante sus vacaciones.
Los secuestradores difundieron dos vídeos, el 25 de febrero y el 18 de marzo, exigiendo a cambio de la libertad de los franceses la de algunos miembros de su grupo, prisioneros en cárceles de Nigeria y Camerún
