Choque de ideas respecto a la energía nuclear en México

Expertos en reactores nucleares e ingeniería nuclear defienden la existencia de plantas nucleares para la generación de energía eléctrica y consideran que México debe sumar más reactores nucleoeléctricos a los dos ya existentes en la central de Laguna Verde, en Veracruz, y que generan 5% de la electricidad del país.

Su postura no es compartida por ambientalistas, entre ellos Greenpeace. Para esta organización apostar a la energía nuclear incrementaría la dependencia energética de México y, sobre todo, significaría tomar un riesgo innecesario.

José Ramón Ramírez, jefe de proyecto de reactores avanzados del Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ), asegura que hay mucha desinformación sobre la energía nuclear. “Tan sólo la palabra ‘nuclear’ genera desconfianza, sobre todo porque se asocia con armas. Eso ha impedido que la gente tenga una opinión objetiva sobre el tema”, argumenta.

El investigador explica que si bien la energía nuclear nació en un contexto de guerra, “hoy tiene muchos usos. Entre ellos, la generación de electricidad”.

Juan Luis Francois Lacouture, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctor en ingeniería nuclear, considera que una de gran ventaja de la generación de electricidad utilizando energía nuclear, es que no produce gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático.

Además, afirma, a diferencia de otras industrias, la nuclear es una de las más vigiladas en el mundo, sobre todo después del accidente de la central nuclear de Chernobyl en 1986.

Al igual que Ramírez, Francois Lacouture opina que México debe diversificar su portafolio energético, el cual depende en 80% de los combustibles fósiles como el carbón y gas.

Para estos especialistas, además de impulsar el uso de energías renovables —como la solar o eólica—, México debe incrementar la generación de electricidad a partir de la energía nuclear, sobre todo porque “es segura, continua y competitiva”.

Diferendo

La seguridad que hay en las plantas nucleoeléctricas, dice el ingeniero nuclear, se muestra en que en el mundo funcionan alrededor 435 centrales y, después de Chernobyl, no se había presentado una contingencia.

Lo que sucedió con la alerta nuclear que se vivió en la central de Fukushima, en marzo pasado, dice Francois Lacouture, fue un accidente excepcional, porque “no en cualquier lugar se tiene un terremoto de nueve grados y un tsunami”.

Para la organización Greenpeace, el uso de la energía nuclear para generar electricidad “no es una alternativa segura ni viable para el país”.

Beatriz Olivera, coordinadora de la campaña de energía y cambio climático de Greenpeace-México, destaca que no existe una solución para los residuos radioactivos. Y es que el uranio que se utiliza para generar energía sólo se confina, pero no se puede destruir.

Oposición a más plantas

Olivera considera que tampoco es una alternativa para contrarrestar el cambio climático. “No es la solución arriesgarnos y que se repita Chernobyl o Fukushima”, dice la activista.

Una alternativa real, en opinión de Olivera, es el impulso de las energías renovables y la eficiencia energética.

El país “no necesita nuevos reactores nucleares”, asegura Olivera. Señala que, de acuerdo con dados de la CFE, México tiene un excedente de energía, de hasta 42%. “Ese margen permite que el país apueste por las fuentes renovables, que son seguras y limpias”.

Para Greenpeace apostar a la energía nuclear para generar electricidad implica incrementar la dependencia energética del país: “Todo el uranio que se utiliza es importado. Una verdadera independencia energética sería invertir en el desarrollo de tecnología para aprovechar las fuentes renovables”.

Beatriz Olivera señala que antes de abrir las puertas a más centrales nucleoeléctricas, funcionarios y legisladores deberían consultar a la ciudadanía.

Agencia El Universal