PARÍS.— El caso de Florence Cassez sigue emponzoñando las relaciones diplomáticas entre México y Francia. Ayer quedó patente en la reunión del G-20, en la que los gobiernos de ambos países ofrecieron versiones antagónicas durante las tensas reuniones de trabajo.
Mientras la ministra de Finanzas de Francia, Christine Lagarde, intentó abordar el asunto con su homólogo mexicano, Ernesto Cordero, éste se negó tajante a hablar con el gobierno galo del caso.
De hecho, en una rueda de prensa, el secretario de Hacienda dijo en varias ocasiones que “con Francia sólo hablaremos de asuntos relacionados con el G-20. Nada más”.
“El tema de la señora Cassez hay que circunscribirlo a lo que es: un tema judicial, y no contaminar ni el ámbito diplomático, ni el ámbito económico, ni el cultural, ni el social que existen entre México y Francia”, argumentó Cordero en un encuentro con medios de comunicación en la embajada de México en París, algo inusual en las reuniones del G-20, en las que las delegaciones suelen atender a la prensa en el lugar del encuentro.
Pero que en este caso y en medio de la crisis diplomática entre Francia y México más grave de las últimas décadas, la Cancillería mexicano, decidió trasladar la rueda de prensa de Cordero a la embajada.
El Ejecutivo mexicano lo tiene claro: no va a hablar con Francia hasta que su presidente, Nicolas Sarcozy, se retracte en su decisión de dedicar cada acto del Año de México en Francia, a la joven francesa detenida en nuestro país acusada de secuestro y condenada a 60 años de cárcel.
Hasta cinco veces le preguntaron los periodistas en la rueda de prensa a Cordero sobre su reunión con Lagarde y en las cinco ocasiones negó haber mantenido ningún encuentro con ella. “Con la ministra Christine Lagarde únicamente tratamos temas sustantivos al G- 20”.
—Pero ella dijo que sí le abordó el tema
—En ninguna reunión, en ninguna sesión del grupo de los 20 se trató el tema Cassez, no tuve ninguna reunión bilateral con la ministra Lagarde para tratar este tema y todas las platicas informales que tuvimos fueron referentes a la parte sustantiva del trabajo del grupo de los 20.
Francia preside en la actualidad el G-20 hasta noviembre en que le pasará el testigo a México. Según Cordero el conflicto diplomático que viven los dos países no va a influir en ello. “No veo ningún problema en que se de la transición entre la presidencia de Francia y el G-20 y la de México y el G-20 para el año 2012”, apuntó.
Cuestionado sobre qué va a pasar con los actos previstos en el Año de México en Francia como un coloquio sobre economía que el secretario del ramo, Bruno Ferrari, tenía previsto inaugurar en el Senado el 3 de marzo, Cordero se limitó a señalar que “ojalá las condiciones originales en las cuales se aceptó la invitación del gobierno francés a participar en el Año de México en Francia se puedan restablecer. Es una gran oportunidad para México compartir con Francia un pueblo y un país al que queremos y respetamos mucho”.
Cordero ha pasado dos días en París para asistir a la reunión ministerial del G-20 que se clausuró ayer y en el que participaron los ministros de Economía, Hacienda y Finanzas y los gobernadores de los bancos centrales de los países desarrollados y emergentes del mundo.
Durante su estancia en la capital francesa, el político no asistió a la recepción de bienvenida que ofreció el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en el Palacio del Elíseo como presidente en turno del G-20. “Fue por razones de trabajo”, argumentó.
Agencia El Universal
