Cruz Azul y tigres empatan a un gol

MÉXICO, D.F., enero 8 de 2012.- Corazones tan endebles como el futbol del conjunto que acelera sus latidos. Máquina cruel con sus seguidores. No les dio oportunidad de ilusionarse. Noventa minutos después, parece el inicio de un largometraje con el triste final de cada medio año.

Eso explicó el sonoro abucheo con el que el Cruz Azul fue despedido tras igualar con los campeones Tigres (1-1), punto que —según Enrique Meza— “es un premio”.

El diagnóstico del “Ojitos” se basó en las dificultades vividas frente a un rival ágil de ideas y lento de piernas.

Todavía lejos de su mejor versión física y futbolística, los regiomontanos gobernaron buena parte del encuentro. No se llevaron todo el botín por su ineficacia ante la portería de José de Jesús Corona, el arrojo de algunos celestes y falta de suerte.

La anotación de Lucas Lobos (71’) no sorprendió a nadie, ni a los Cementeros, quienes resoplaron mientras el capitán norteño era felicitado por sus compañeros.

Lo mejor de La Máquina duró seis minutos. El zapatazo de Christian Giménez le resultó perjudicial. Tenía al voraz tigre en la lona. Le permitió vivir y casi termina devorada.

“El resultado es regular”, consideró Ricardo Ferretti, director técnico de los visitantes. “No nos vamos tan contentos, pero tampoco inconformes”.

Sensación que tampoco experimentan los cruzazulinos, sobre todo después de aquel riflazo de Elías Hernández en pleno ocaso. El refuerzo de los campeones se quedó a centímetros de obtener una victoria que habría acentuado las rechiflas.

Omar Bravo no tuvo que esperar hasta el final para comprobar que la única manera de ganarse al público cementero es con anotaciones. Fue el de siempre: entregado, impetuoso y con movilidad. Muy poco para una afición ávida de títulos.

“Nunca me he metido con la afición de ninguno de los equipos en los que he estado”, atajó el sinaloense. “Ellos tienen todo el derecho de exigir”.

“Si me quieren dar la responsabilidad, la asumo. Esto va empezando y al final ya veremos”.

La primera toma de contacto fue negativa. El Cruz Azul terminó tan cortés como inició. Realizó el no obligatorio pasillo al campeón, flanqueó su ingreso al lienzo verde. También lo hizo durante los minutos finales, esos en los que el “Tuca” lamentó la poca puntería de sus dirigidos.

El estratega brasileño sabe que lo mejor está por venir, certeza que no tuvieron los maltratados corazones azules. Un partido les bastó para derrumbar sus castillos en el aire.

Agencia El Universal