Ayer domingo se juntaron los inconformes con el aumento a la tarifa del Metro y quienes anualmente viajan sin pantalones o sin faldas en los vagones. Nadie les impidió el libre paso.
Las singulares escenas son reflejo de la tolerancia y pluralidad en gustos que prevalece en la Ciudad de México, una de las más pobladas del mundo.
Al termino de la jornada no se reporto incidente alguno.
