Ebrard, puente en negociación de PRD

Las corrientes del Partido de la Revolución Democrática (PRD), divididas en dos bloques, han intensificado las negociaciones en torno a la nueva dirigencia nacional de este organismo político que habrán de elegir el próximo 19 de marzo.

En las negociaciones se han involucrados directamente los personajes más influyentes del perredismo nacional y cuadros que, pese a haber sido expulsados de las filas perredistas, insisten en defender a sus grupos al interior del sol azteca.

El Consejo Nacional del PRD, máximo órgano de decisión colegiada de este partido, se instalará el próximo sábado en pleno electivo para, por la votación de dos terceras partes de sus consejeros presentes, elegir al que será su nuevo líder nacional.

Marcelo Ebrard Casaubon se ha convertido en el puente de negociación entre los bloques leales al presidente nacional de partido, Jesús Ortega Martínez, y los incondicionales a Andrés Manuel López Obrador, pero también ha empujado a sus cuadros en busca de colocarlos al frente del partido.

Ayer, el jefe de Gobierno del Distrito Federal negó que las reuniones que ha tenido en los últimos días con líderes de las distintas corrientes del PRD sean para imponer a un candidato a la presidencia nacional de ese instituto.

“Imponer, no se puede imponer, yo sugerí en su momento a Lázaro Cárdenas; finalmente decidió no participar”, dijo y reiteró que “no tengo ningún interés en proponer a nadie, simplemente que las diferencias que tengamos no crezcan y no se conviertan en una división mayor”. Ebrard aseguró: “Me he reunido con todos los dirigentes, los grupos del partido, porque lo que me interesa es que no haya una ruptura el día sábado y domingo, y pues simplemente dar mi opinión para procurar que tengamos una solución de unidad y entonces la izquierda mexicana pueda posicionarse adecuadamente para la contienda que viene”.

Desde la semana pasada, Ebrard Casaubon ha tenido reuniones con distintos líderes de ese partido. El martes en la noche, en sus oficinas de la colonia Condesa, se reunió con René Bejarano, identificado con Andrés Manuel López Obrador, y con su esposa, Dolores Padierna, quien fue electa por su corriente, Izquierda Democrática Nacional (IDN), para ir por la presidencia nacional del PRD el fin de semana.

En este proceso de negociación, la corriente vinculada a Ebrard, Izquierda Renovadora en Movimiento (IRM), ha establecido un acuerdo con las corrientes de Ortega Martínez, Nueva Izquierda; de Amalia García, Foro Nuevo Sol, y del senador Héctor Bautista, Alternativa Democrática Nacional.

Si bien estas corrientes han acordado votar juntas la designación del próximo dirigente —según con Miguel Barbosa, de Nueva Izquierda, y Eloi Vázquez, de Foro Nuevo Sol— aún no tienen consenso sobre una formula que apoyarían y cada cual mantiene a su candidato.

Ebrard mantiene su apoyo al guerrerense Armando Ríos Piter y paralelamente la IRM empuja a Martha Dalia Gastelum; Nueva Izquierda tiene como su opción al diputado Jesús Zambrano; y la Izquierda Democrática Nacional dejó como propuesta a Juan Guerra y Foro Nuevo Sol a la secretaria general Hortensia Aragón.

Jesús Zambrano anunció ayer que será el candidato de Nueva Izquierda a la presidencia nacional de su partido y ofreció un acuerdo al opositor G-8, a fin de alcanzar la unidad interna y poner punto final a lo que ha sido, según él, un “matrimonio infernal”.

Anoche el senador Carlos Navarrete —uno de los hombres más influyentes de Nueva Izquierda— planteó a través de su cuenta en la red social Twitter tres escenarios: Jesús Zambrano presidente y Dolores Padierna secretaria general; Armando Ríos Piter presidente y una propuesta de Nueva Izquierda como secretario general.

El tercer escenario esbozado es que Zambrano sea presidente y una propuesta de Marcelo Ebrard vaya a la secretaría general del partido. “Si ninguna funciona, no hay elección y Ortega se queda de presidente hasta noviembre”, advirtió Navarrete.

Agencia El Universal