QUERÉTARO, Qro., enero 8 de 2012.- Miguel Herrera fue el hombre más feliz cuando acabó el partido y observó el marcador. Explotó en una rabiosa alegría con el 0-2 final en La Corregidora. No cabía en sí tras su primer triunfo como entrenador del América, pese a la deuda con el espectáculo de sus Águilas.
El “Piojo” estaba inquieto a 20 minutos del final, pero al ver los goles de Christian Benítez y Juan Carlos Medina obtuvo el primer golpe de credibilidad a un proyecto que buscará consolidar con el correr de las jornadas.
El técnico del América siempre caminó sobre el borde del área técnica, nervioso y hasta con cierta frustración. Daba la sensación de que sus Águilas mostraban la misma versión de los fracasos de los entrenadores que lo precedieron. Mucha intención en querer tocar la pelota, ir al frente, pero nada lejano a lo que hicieron los de Coapa con Alfredo Tena, Carlos Reinoso, Manuel Lapuente y un largo etcétera.
Fue entonces que apareció el “Chucho” para generar la primera celebración. El fusilamiento a Liborio Sánchez (70′) hizo revivir a los americanistas que comenzaban a sentir la mediocridad vivida en torneos anteriores.
El fantasma de la administración de Michel Bauer aparecía en La Corregidora y nunca se fue del todo. El refuerzo de lujo, Christian Bermúdez, hasta se fue abucheado por el público visitante porque parecía con más ganas de esconderse en el terreno de juego que ser aquel virtuoso volante atlantista que hizo que el América pagara millones de dólares por él.
Pese al gol de Benítez, la revolución azulcrema sigue como una promesa de campaña. Ese torbellino ofensivo, espectacular prometido por “El Piojo” todavía carece de sustento en la realidad. El americanismo todavía observa a un equipo chato, con poca profundidad, que depende de lo que puedan hacer las individualidades o una mágica combinación entre dos futbolistas.
La redención y el sufrimiento acompañaron la victoria amarilla porque Benítez pasó de villano a héroe tras haber fallado un penalti.
Este sábado Herrera sólo se llevó las manos al rostro como si hubiese sido víctima de una novatada. Nadie le advirtió que el “Chucho” es un goleador que sufre desde los 11 pasos.
Erró su tercer pena máxima consecutiva (Estudiantes, Santos y Gallos).
El ecuatoriano acertó el primero, pero cuando el árbitro lo repitió por invasión al área de Jesús Molina, cobró para ser frustrado por Liborio Sánchez.
Tampoco el arbitraje se libra de los lastres que lo han acompañado en los últimos años. Primero, polémica por saber si Benítez fue derribado o no; luego la repetición del penal fue polémica, y cuando tuvo que repetirlo de nuevo porque el portero queretano se adelantó de la línea de gol, el árbitro central Jorge Pérez prefirió no hacerlo.
El “Piojo” había celebrado con todo la diana de Benítez. Sintió que ese tanto sería el preámbulo a un festejo que sirviera como un golpe de autoridad. Pero no, porque aunque el América obtuvo sus primeros tres puntos del Clausura 2012, sellados por el “Negro” Medina al 92′, sigue sin asustar, ante un Querétaro lejos del que sorprendió el torneo pasado.
Agencia El Universal
