El Barcelona conquista el Bernabéu

Los autores intelectuales del asalto al Santiago Bernabéu se llaman Andrés Iniesta, Xavi Hernández y, como siempre, Lionel Messi.

Iniesta lució cerebral y como el engrane necesario para que el Barcelona pudiera recuperar rápido la pelota y lanzar a los suyos al ataque para consumar una nueva victoria ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu.

Siempre luce inofensivo, como desaparecido en la cancha. A veces ni siquiera se nota su presencia en el terreno de juego, pero es suficiente que tenga el balón en sus pies para desmoronar cualquier muralla.

Este sábado, ante la pegajosa marca que sufrió Lionel Messi, Iniesta fue el mandón en la mitad del campo e los blaugranas y le descargó presión al argentino.

En el armado del futbol blaugrana, la presencia del mediocampista siempre resulta indispensable. Sin el español hace que el tiqui-taca cobre sentido.

La Casa Blanca fue testigo de las virtudes de Iniesta, quien por momentos desequilibró con pases certeros para hacer correr detrás de la pelota a Xabi Alonso y Lass Diarrá.

Como cómplice tuvo a Xavi para poner en jaque a la defensiva del Real Madrid, que los padeció en todo momento.

Entre ambos futbolistas crearon los espacios suficientes para darle la libertad a Messi de hacer sus típicos arranques hacia la portería, aunque el argentino es esta ocasión no encontró la comodidad necesaria para marcarle a Íker Casillas.

Hernández dejó en claro que la escuadra blaugrana posee el don de la fortuna cuando los partidos llegan a un punto de quiebre como este sábado.

Con un disparo de volea, sin pensarlo dos veces, hizo que Marcelo tuviera que intervenir, pero en contra de los merengues. El atrevimiento del centrocampista catalán fue suficiente para que el desvío del brasileño terminara en gol.

En el ya clásico e inevitable duelo personal con Cristiano Ronaldo, Messi tuvo mejores dividendos que el portugués.

El sudamericano le dejó claro al madridista que en los partidos importantes su calidad está a años luz de ser igualado.

Mientras Ronaldo se encargó de hacer dos pifias que hubieran significado un cambio en el guión del encuentro, Leo puso el pase para el primer gol culé a cargo de Alexis Sánchez.

Aunque no tuvo una noche brillante en Madrid, se convirtió en el factor dinámico del ataque barcelonista.

Esa libertad le permitió ser blanco de faltas constantes, aunque Messi también se arriesgó de más para crear una polémica arbitral.

Luego de ser amonestado por reclamar, el atacante de la albiceleste cometió una falta a Xabi Alonso, que bien pudo derivar en su segunda tarjeta amarilla y dejar al Barcelona en inferioridad numérica.

En cambio CR7 desapareció por muchos momentos del partido y cuando pisó el área rival con alto grado de peligro, echó el balón para afuera.

Los errores de Cristiano no los perdonó el tridente ofensivo culé, que suele fungir como el terror del madridismo y que todavía José Mourinho no ha encontrado la fórmula para detener a Messi, Xavi e Iniesta.

Agencia El Universal