WASHINGTON.— A pesar de un drástico descenso en el flujo migratorio de México hacia Estados Unidos, el ritmo de nacimientos de mexicano-estadounidenses ha superado por primera vez al de los inmigrantes —que cada vez tienen mayores dificultades para cruzar la frontera— y se ha convertido, además, en un poderoso factor de cambio demográfico en Estados Unidos.
Según el estudio “El Boom Mexicano-Estadounidense”, elaborado por el Pew Hispanic Center, en la última década los nacimientos de hispanos en Estados Unidos han sobrepasado a quienes han apostado por emigrar hacia el norte para sumarse a ese ejército 11 millones de inmigrantes que permanecen en las sombras.
La población hispana, según consigna el estudio, pasó de 35.4 millones en el 2000 a 50.5 millones en el 2010. Es decir, el 16.3% de la población total en Estados Unidos.
“Los mexicano-estadounidenses son más jóvenes y tienen una mayor fertilidad que otros grupos demográficos en Estados Unidos”, se señala en un reporte que sólo ha confirmado las tendencias que consignan un crecimiento notable de los hispanos en general y de los mexicano-estadounidenses en particular. “Hoy los nacimientos en Estados Unidos son desproporcionadamente hispanos”, se consigna en el estudio, donde se señala que en el 2008 uno de cada cuatro (25%) de los recién nacidos fueron de origen latino.
“Esto es un cambio en comparación con las dos décadas previas, cuando el número de inmigrantes empataba o excedía los nacimientos”, añade el reporte. Apenas el pasado mes de marzo, el censo poblacional de Estados Unidos consignó que la población hispana representó más de la mitad del aumento de población en Estados Unidos en la última década, superando los cálculos en la mayoría de los estados.
“Los hispanos representan hoy el 16.3% de la población total en Estados Unidos. Este porcentaje aumentará hasta el 29% a mediados del presente siglo”, asegura el reporte, en el que se confirma la tendencia de una década en la cual predominaron el rápido crecimiento de las minorías y el envejecimiento de la población blanca.
El pasado 6 de julio, un estudio publicado por The New York Times consignó por primera vez la drástica reducción del flujo migratorio, que en le curso de los últimos 30 años ha disminuido hasta representar sólo algo más que un “goteo” constante.
Los peligros y las enormes dificultades para cruzar la frontera, la recesión económica en Estados Unidos y la contracción demográfica en México se han convertido en un poderoso factor para aquellos que hoy prefieren quedarse a forjarse un futuro en su país natal. A pesar de ello, los hijos de los inmigrantes mexicanos indocumentados que han nacido en Estados Unidos, representan ahora un poderoso factor de cambio demográfico. Según el Pew, entre marzo de 2009 y marzo de 2010, 68% de los 350 mil nacimientos registrados entre las madres indocumentadas fueron de origen mexicano.
En opinión de Mark López, del Pew Hispanic Center , cuando se compara la población mexicano-estadounidense con otros grupos hispanos, se puede ver que es un bloque mucho más joven. “Su edad promedio es 25 años. Si se contrasta esto con un conjunto que tiene una gran cantidad de población inmigrante reciente, como los salvadoreños, la edad promedio es de 29 años. La población mexicana es más joven porque su mayor fuente de expansión son los nacimientos”, reveló.
“En cambio, cuando el crecimiento de la población se basa en la inmigración, la edad promedio tiende a aumentar, ya que las personas emigran por lo general cuando superan los 20 años”, enfatizó. “A medida que vayan creciendo, estos hispanos jóvenes entrarán en las escuelas públicas, participarán en la economía nacional como trabajadores y consumidores, y entrarán en el grupo creciente de votantes hispanos elegibles” , dijo Mark Hugo López,
El poder de voto no siempre acompaña al número de hispanos, en parte porque un porcentaje elevado de ellos son niños o no ciudadanos.
Solamente 42% de los hispanos en Estados Unidos pueden votar, en comparación con 78% de los blancos y 66% de afroestadounidenses.
Agencia El Universal
