
Quien tuviera tanta suerte como Eufrosina Cruz Mendoza. La indígena “mártir” gracias a que en su pueblo, Quiegolani, le negaron su derecho de ser votada a la presidencia municipal por ser mujer, según alegó ella. Esa es una efectiva violación a uno de los derechos políticos fundamentales de todos los ciudadanos mexicanos. No obstante y amén de cualquier actitud misógina de los varones de ese pueblo, Eufro había perdido cierto arraigo pues salió de su comunidad para trabajar. ¿Qué no estaba empleada en el sistema Cecytes? ¿O esto fue después?
El caso es que empuñando la bandera de la lucha de la mujer indígena por sus derechos político-electorales de votar y ser votadas, Eufrosina ha escalado velozmente escalones políticos inimaginables para ella. ¿O acaso lo planeó así? Pudiera ser. O la coyuntura se presenta y ella la aprovecha. Porque tonta no es. Y tan no lo es que se ha convertido en la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso del Estado en la Legislatura de la “era de la transición democrática”. Uf, pero sobre todo se ha convertido en un producto de la mercadotecnia política con mucho riesgo de desinflarse cuando le falte la fuerza del padrinazgo.
Eufrosina alcanzó la postulación como candidata a diputada local por el principio de representación proporcional gracias a la “amistad” que ha logrado hacer con el presidente de nuestro país, Felipe Calderón Hinojosa. Y no se dude que merced al mismo vínculo, obtuvo la presidencia de la Mesa Directiva del Congreso siendo evidente su falta de conocimiento ex profeso y de tablas. Y la coyuntura la ayudó. Porque no todos los panistas ni todos los perredistas (entre los coalicionistas) querían a Raúl Bolaños Cacho Guzmán ni a Luis de Guadalupe Martínez en la presidencia de la referida Mesa, aún cuando el primero de ellos tenía cierto consenso con casi la mitad de los miembros de la bancada panista. Eufro representó en ese momento la “elección” perfecta para cerrarle el paso a aquellos pretendientes.
De esa forma, Eufrosina vio de pronto en sus manos la charola de plata para continuar labrando su imagen. Claro, ahora de ella depende si labra una imagen de una mujer indígena que se superó al grado tal de convertirse en la mejor diputada local en todo la historia legislativa oaxaqueña y en la mejor presidenta de la Mesa Directiva (de duración anual) y cuya conducción marque un parte-aguas en esta “era de transición democrática” que estamos empezando a vivir.
Hay que concederle el beneficio de la duda. Porque como bien dijo el presidente estatal del PAN, Carlos Moreno Alcántara, era necesario romper las estructuras anquilosadas del sistema priísta. Sin embargo, Eufrosina como que no ha puesto su mejor esfuerzo. Sigue equivocándose demasiado al leer y se le dificulta en demasía mantener el control en las sesiones. Quién sabe si el Oficial Mayor, Rafael Mendoza Kaplan, en vez de tarjetearla a favor la tarjetea en contra. Imagínense cuando se trate de sesiones álgidas, donde una buena conducción hasta puede variar el sentido de la votación.
Lo que sí es que habrá que reconocer a Eufrosina tener bien fajadas las enaguas porque controlar a tribus, a sectas políticas, es de por sí difícil. Cuando menos lo ha intentado. Vamos, el simple hecho de hablar ante un micrófono impone. Y es peor cuando la falta de preparación y del dominio del tema, hace caer en el ridículo.
En fin. Eso es lo de menos. Nadie nace sabiendo. Peor estuvo el caso de Paola España, una joven que también por un golpe de suerte llegó a ser diputada en la anterior Legislatura y que a pesar de ser una chica que fue a la escuela, siempre tuvo pésima dicción y sus propuestas casi siempre le eran dictadas, con algunas excepciones.
En el caso de Eufrosina, lo lamentable no serían los errores propios de la novatez. Esos se perdonan. Lo que sería imperdonable es que teniendo la autoridad como presidenta de la Mesa Directiva, no haya hecho nada por llamar a comparecer al titular del Coplade, Bulmaro Rito Salinas.