El gran post debate

El asunto del debate del pasado domingo ha sido ya comentado y sobre comentado, sin embargo no puedo dejar pasar la oportunidad de hablar sobre ello, pues a partir del domingo se han ajustado algunas estrategias de campaña.

Más allá de la participación y actuación de los candidatos durante este ejercicio democrático mal producido por el IFE, el denominado post debate es en donde realmente se gana o se pierde el mismo.

Gracias a las declaraciones polémicas del dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, los comunicadores nos compartieron las cifras de los “ratings” que tuvieron los programas de televisión del llamado “prime time” del domingo. En México la empresa IBOPE es la encargada del análisis de la audiencia (rating) para todas las televisoras, no hay otra empresa que brinde este servicio. La apuesta de Salinas Pliego era que el partido de futbol transmitido por Azteca 13 superaría en rating al debate presidencial transmitido por el canal 5 de Televisa; no fue así el partido tuvo 9 puntos contra 10.4 del debate presidencial.

Pero estas cifras ¿qué nos dicen? ¿es mucho? ¿es poco? Les pongo algunos ejemplos para que revisemos el impacto real que tuvieron. El rating más alto de los últimos años en televisión nacional le corresponde a la final de la primer generación del programa de TV Azteca “La Academia” que alcanzó los 32 puntos. El mismo día del debate y del futbol el programa del canal de las estrellas “Pequeños Gigantes” llegó en su punto máximo a los 22 puntos. Las famosas películas “domingueras” en televisión abierta rondan entre los 7 y 10 puntos, mientras las telenovelas de Televisa de las 8 de la noche entre semana superan los 20.

Si bien es cierto, el debate no iba a romper ningún record de audiencia ni mucho menos. Pero en esta comparativa me parece que la sociedad mexicana demostró su interés en la contienda presidencial, ya sea por el morbo que provocó el previo aviso de los ataques al puntero o bien, en el mejor de los casos el interés por conocer las propuestas de los candidatos. La primera me parece más lógica.

No se debe enfrascar el asunto de quién ganó si el futbol o el debate presidencial, sino en los 10 puntos que alcanzó el mismo, cifra nada despreciable por las televisoras si el formato les hubiera permitido comerciales para insertar publicidad y hacerlo rentable para sus empresas.

A pesar de que es una audiencia amplia la que presenció el debate, los días posteriores son aún más importantes para los candidatos.

Cada uno de ellos sostuvo una significativa agenda mediática repleta de entrevistas, declaraciones y conferencias de prensa sobre un tema específico: el debate.

Además, este ejercicio no fue exclusivo de los candidatos, también sus coordinadores de campaña asistieron a cuantas mesas de “post debate” se les invitó, buscando replicar lo que se vio el pasado domingo en televisión. Con estas estrategias en periódicos, radio y televisión se busca generar lo más importante y el objetivo principal del debate: la percepción de quién fue el ganador del mismo.

Y esta percepción se genera precisamente después del acto, en lo inmediato a través de las redes sociales y posteriormente con una presencia constante en los medios de comunicación.

Al respecto del debate en sí, me parece que no hubo ninguna sorpresa los candidatos que pelean el segundo lugar tenían la mira muy clara en el objetivo de buscar bajarle algunos puntos a quien lidera las encuestas, pero eso sí, nadie esperaba que éste les contestara y los evidenciara, pensaron que mantendría silencio.

Lo más penoso es que gracias a este formato acartonado y rígido (propuesto por los mismos partidos) dieron lugar a que lo más lúcido del evento fueran la edecán y Quadri. Lamentable.

PD: Muchas felicidades a todas las madres, en especial a la mía, una que seguro si me lee.

PAUL OSPITAL CARRERA
Envíame tus comentarios a:
Twitter: @Pospital
paulospital@gmail.com