Al presidir el inicio de la siembra de 200 ceibas para la zona metropolitana de Chiapas, el gobernador Juan Sabines Guerrero destacó que conservar es lo más importante que se puede hacer por el medio ambiente.
Desde el emblemático árbol ubicado en la entrada poniente de Tuxtla Gutiérrez, conocido como la pochota, el gobernador dijo que “el de Chiapas es un gobierno ambientalista con estrategias precisas para conservar y dejar de emitir contaminantes”, pues la conservación es el evento más trascendente, concretado en la firma del pacto por la madre tierra, mediante el cual se garantiza la preservación de la Selva Lacandona, al pasar del solo decreto como reserva al hecho concreto de que los dueños de la tierra obtengan ingresos por salvaguardarla.
Detalló que ellos desde siempre han sido los auténticos dueños de la selva y ahora se les paga por conservarla mediante los recursos provenientes del pago de tenencia vehicular; estrategia a la que se han sumado choles, lacandones y tseltales, contenidos en el incluidos en el programa REDD+, por el que los chiapanecos somos ejemplo al ser los primeros en hacer efectivo dicho esquema y al ya no sólo hablar de bonos de carbono sino de la captura de gases de efecto invernadero e incluso algunos sumamente peligrosos como el metano.
Adelantó que este esfuerzo de preservación redundará en que las autoridades ambientales y organismos internacionales realicen un inventario para calcular cuantas toneladas de carbono capturan las áreas naturales y con base a eso los propietarios de la tierra recibirán más recursos económicos de parte de esas agencias extranjeras.
“Una vez que se tenga el inventario completo, tanto por parte de conservación internacional como por parte de Semarnat y también con el apoyo del Gobierno del Estado y los ciudadanos, con la tenencia vehicular, los lacandones, tseltales y choles de la Selva podamos tener el inventario de cuánto carbono se está capturando y eso tiene un valor económico; ese es el futuro, eso significará que en un futuro estados como California, que son los que más contaminan, puedan pagar a los pueblos originarios, a los dueños de la tierra por conservar”.
En la Selva Lacandona persisten 700 mil hectáreas decretadas como reservas y en Chiapas en total existen un millón 750 mil hectáreas, distribuidas en 7 reservas, razón más para que la ciudadanía se sume a esta labor en beneficio de todos y que permitirá que las futuras generaciones, los hijos de nuestros hijos y sus nietos puedan ver y coexistir con la selva viva, no con su recuerdo.
Entre los hechos concretos encaminados en este mismo sentido, el gobernador del pueblo de Chiapas detalló que en los sitios fuera de la selva donde ya está degradado se ha optado por la reconversión; mientras que en las ciudades principales se ha ido sustituyendo el autotransporte tradicional por vehículos ecológicos como los casos de Tuxtla Gutiérrez, con el conejobús; Tapachula con el tapachulteco y muy pronto el cositía en Comitán y el turulo en Tonalá.
“Los chiapanecos estamos muy orgullosos de nuestras políticas ambientales pero también necesitamos ser participativos con la reforestación, la reconversión y al evitar la emisión de contaminantes”, subrayó y mencionó como ejemplo el rescate del Río Sabinal y más que ello, la reconciliación de la gente con su río.
Las 200 ceibas serán plantadas 50 en Ocozocoautla, 30 en San Fernando, 40 en Suchiapa, 40 en Chiapa de Corzo y 40 en la carretera que conduce al Cañón del Sumidero.
En su oportunidad, el presidente municipal de Tuxtla Gutiérrez, Yassir Vázquez Hernández, destacó que este es un compromiso refrendado entre la capital chiapaneca y el Gobierno del Estado, así como con las estrategias del presidente Felipe Calderón, a las que se suma plenamente.
Sostuvo que no sólo se trata de la restauración del paisaje urbano sino incluso de un asunto de protección civil pues consiste en una de las estrategias más positivas del estado, la reforestación.
