MÉXICO, D.F., diciembre 4 de 2011.- Luces, música, luces. Y el Zócalo se convirtió en el corazón del festejo navideño en la capital.
Fuegos pirotécnicos que, aunque austeros, nunca son despreciables, un árbol de Navidad de más de 50 metros de alto y el espectáculo artístico de las patinadoras de la escuela de la pista de San Jerónimo, embellecieron la noche de este sábado.
Así inició la Navidad en el Distrito Federal, con una cuenta regresiva pronunciada al unísono por Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno, y el público que lo aclamó y que acudió a la cita decembrina. Llena de luz, la Navidad invadió los dos edificios del gobierno capitalino, del Portal de Mercaderes, del Monte de Piedad. La Navidad sin luz no es Navidad.
La pista de hielo, blanca y brillante fue como un pizarrón estrenado por la gracia de jovencitas de piernas largas y sonrisas de carmín que bailaron al ritmo del valses, tan sólo sostenidas por el filo de una laminilla que hacía ssshhhh al rozarse sobre el hielo.
Tras el discurso de Ebrard, las muchachitas saltaron a la pista con vestiditos brillantes y espaldas descubiertas. Era como si se hubiera destapado una cajita musical, porque bailaban en círculos y giraban sobre su propio eje con las manos extendidas hacia el cielo y la punta del patín clavada en el hielo. Giraban de aquí para allá, sonreían, disfrutaban y sus padres desde las gradas les aplaudían.
El frío en la ciudad cedió, sólo el suficiente para una pista helada, pero no más. No obstante, Ebrard y su elegante mujer, Rosalinda Bueso, lucieron abrigos negros largos.
El mandatario capitalino y su sonriente acompañante fueron puntuales. Minutos antes de las siete de la noche ya estaban en el centro de la pista, sobre una alfombra roja para, un año más inaugurar las fiestas de la llamada “La Magia de la Navidad”.
Ebrard resaltó que la del Zócalo es una de las pistas de hielo más grandes del mundo y deseó un magnífico año 2012, encendió las luces de los edificios y diciembre llegó de lleno.
Salieron de la penumbra las velas, las esferas y las flores de nochebuena colgadas de las fachadas de los históricos edificios del Centro.
Se encendió el árbol, coronado por la silueta dorada del Ángel de la Independencia; el árbol de más de 50 mil foquitos amarillos, que domina la vista desde la avenida Juárez y la peatonal calle Madero.
El Zócalo dejó atrás marchas, plantones y protestas y se abrió para que una multitud modesta lo invadiera y disfrutara de las actividades que el gobierno y los patrocinadores de la fiesta ofrecen sobre la plancha.
Para rematar, el cielo de color azul marino se adornó con los juegos artificiales que estallaron en lo alto al ritmo de los villancicos.
La Navidad de este año en el DF tendrá 24 mosaicos luminosos y siete estructuras en 3D, para los que se usaron 130 mil lámparas, 30 mil metros de guirnalda, 29 mil metros de festón, 5 toneladas de varilla y alambrón , y 45 mil metros de cable, porque la Navidad no sólo brilla en el Zócalo, sino también en el Paseo de la Reforma, en el Viaducto, en Tlalpan, en la carretera México-Toluca, en Río Churubusco y edificios delegacionales y federales.
La pista dará servicio gratuito a partir de este domingo y hasta el 7 de enero, en un horario de 10:00 a 20:30 horas.
Agencia El Universal
