Teherán.— El gobierno de Irán ordenó el cierre temporal de su espacio aéreo el pasado 14 de enero de 2026, como una medida preventiva ante el aumento de tensiones políticas y de seguridad en la región, lo que provocó afectaciones a vuelos comerciales y de tránsito internacional.
De acuerdo con reportes de plataformas de monitoreo aéreo y autoridades aeronáuticas, la restricción se aplicó principalmente al centro y oeste del país, obligando a aerolíneas a desviar rutas, retrasar operaciones y cancelar algunos vuelos programados. Durante el cierre, solo se permitieron vuelos especiales con autorización previa.
La suspensión del tráfico aéreo se mantuvo por casi cinco horas y estuvo relacionada con preocupaciones de seguridad, en un contexto marcado por advertencias militares, tensiones diplomáticas con Estados Unidos y un clima interno de protestas y vigilancia reforzada.
El cierre generó reacciones inmediatas en la industria aérea internacional. Varias aerolíneas europeas y asiáticas decidieron evitar el espacio aéreo iraní, mientras que gobiernos extranjeros emitieron alertas a sus compañías para extremar precauciones en rutas cercanas a la región.
Horas más tarde, las autoridades iraníes informaron la reapertura del espacio aéreo, señalando que las operaciones en aeropuertos y rutas internacionales se normalizaron gradualmente tras la expiración de la notificación oficial emitida a los aviadores (NOTAM).
Analistas consideran que este episodio refleja la volatilidad geopolítica en Medio Oriente, donde medidas de este tipo se han vuelto recurrentes ante el riesgo de escaladas militares, y advierten que nuevas restricciones podrían aplicarse si el escenario de tensión persiste.

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