Las esperanzas en un nuevo gobierno

Han pasado ya muchas semanas desde que el nuevo gobierno asentó sus reales en Oaxaca y, ha empezado a rodar como si tuviera freno de mano.
Las acciones, a decir de muchos, no han sido lo contundentes que debieran. Unos piden sangre, otros exigen mesura. Los de acá critican el gabinete, los de allá lo alaban.
Vamos, son los primeros balbuceos de un gobierno que está buscando su sino y construyendo su propio futuro.
Por supuesto que no hay nada que pueda espantarnos pero sí existen, como dijera Joaquín Sabina, más de cien motivos para que la ciudadanía alce la ceja.
Este es un ejemplo y un consejo.
Si usted, estimado lector, tiene un terreno, una casa, un edificio, una bodega, o algún inmueble en los alrededores del Estadio de Futbol que se encuentra en Santa Lucía, no lo venda.
Seguramente, en las últimas semanas algunos vivales han obtenido la misma información que yo, que el estadio de futbol será demolido.
Es cierto.
Al gobernador Gabino Cué la Federación Mexicana de Futbol le “regaló”, desconozco los motivos y las razones, una franquicia para llevar a Oaxaca un equipo profesional de la división de ascenso.
El regalo motivó una serie de acciones, planes y propuestas.
La más reciente y que parece tiene el consenso consiste en:
1) Demoler el estadio de futbol inaugurado en diciembre de 1987 y edificado por la constructora JAPSA de Guadalajara, Jalisco, en donde jugaron de manera profesional los Chapulineros del Deportivo Oaxaca, Potros Pegaso, Cruz Azul, URSE, entre otros.
2) Construir, en los terrenos del estadio que el año pasado recibió a la Guelaguetza, un enorme centro comercial encargado a un despacho que se dedica a este tipo de edificaciones.
3) Adquirir un terreno para, ahí, construir un nuevo estadio de futbol en donde jugará el equipo de futbol regalado al gobierno estatal.
Este tema, que parece no tener la mayor importancia, puede convertirse en lo que marque al nuevo gobierno.
Y es que más allá de la forma de hacer política, de si va a escarbar en el pasado para ver qué diablos encuentra, de si el gabinete va a estar lleno de títulos universitarios, lo que la ciudadanía quiere ver es que la transparencia y la decencia arriben.
Un tema fundamental en el desarrollo de los pueblos es la manera en que sus gobernantes se comportan.
Y hoy, si esto se convierte en un ejemplo de honradez, marcará para siempre a la administración de Gabino Cué, ya que podrá decir que el primer gran proyecto se hizo como debió hacerse. Es decir, sin que nadie se gane una comisión, sin que ningún funcionario haga uso de información privilegiada, sin que las constructoras ganen porque son amigas de alguien, sin que el negocio sea de hombres con antecedentes españoles nada más porque sí.
Sin embargo, si esto se maneja como se acostumbra en todos lados, la decepción será mayúscula.
Y lo será porque los dichos con que llegaron al poder, y con los que ganaron las elecciones, fueron sólo para obtener votos, y no para demostrar que realmente piensan distinto y actúan en consecuencia.
La ciudadanía está harta de los políticos gatopardos, los que practican el gatopardismo, que hacen que las cosas cambien para quedar igual.
En las urnas, los oaxaqueños pidieron, exigieron, un cambio y los que triunfaron están obligados a hacerlo.
Y el cambio no se construye pagando inserciones en los periódicos o paseándose por las calles de la capital del estado, sino yendo al fondo de las cosas, aunque eso implique a veces no salir en los diarios y noticiarios.
Los oaxaqueños pusieron en la espalda del nuevo gobierno sus esperanzas por un estado mejor, más solidario, más cercano, más honesto, más profesional, más comprometido.
El nuevo gobierno debe escuchar lo que le han dicho y no pisotear las esperanzas oaxaqueñas.
Los estadios de futbol y el centro comercial son una buena oportunidad.

*Director Revista Hoja de Ruta