Los Presidenciables: Josefina y los votos cuchi-cuchi

TANTOYUCA, Ver.- Ha llegado la hora en la campaña de llenar las plazas y así invocar urnas colmadas a favor de la causa de Josefina Vázquez Mota, quien sube al templete en la calle Independencia, y se alegra de ver todo frente a su vista cubierto de un público que la aclama.

En reacción a ese recibimiento festivo y tumultuario, la aspirante baila discreta la melodía grabada que se toca a donde va —aunque la música local tenga renombre—, y muestra las palmas de sus manos con una cruz marcada con plumón azul.

La fiesta por la visita de Josefina Vázquez Mota se extiende a lo largo y ancho de la ciudad, que ha dado como mujer famosa a Antonia Salazar Zamora, “Toñita”, quien ganó fama en un concurso de televisión, en 2002. “Ya no la hemos visto, se fue después de que la apoyamos con ‘votos’ de 20 pesos, dice Cristina Reyes, quien añade: si antes estuvimos con `Toñita`, ahora ¡con Josefina!”.

Es día para las multitudes. Y anticipan que Xalapa tiene más gente en la plaza y que Córdoba no se va a quedar atrás. Pero errores de cálculo impiden que los periodistas lleguen a tiempo. El mitin acabó hace rato. La máxima es que multitudes que no ve la prensa, no existen en la opinión pública, la que vota.

Lo mejor ocurre cuando está en Tantoyuca, por la valla de entrada se mezclan abrazos, porras y una nueva forma de expresión: niños que quieren ver a la aspirante a Los Pinos.

En la plaza de Tantoyuca, miles de habitantes festejan la visita de la candidata que ha vuelto a mostrar el arma más peligrosa que se haya expuesto en una campaña electoral: cómo usar el “cuchi-cuchi” para hacer votar a los hombres por Vázquez Mota.

Agencia El Universal