México se encamina a la elección de un presidente con menos de 30 puntos

• México se encamina a la elección de un presidente con menos de 30 puntos

• Las encuestas se cierran en víspera de las votaciones y aumentan la guerra

• El PRI compite en los 13 estados pero puede quedar en tercero en Tlaxcala

La opinión de los encuestadores es general:

-Las tendencias se cerrarán conforme se acerquen las votaciones.

Es un proceso constante desde 1988, cuando Carlos Salinas declaró la desaparición del “partido casi único” y Cuauhtémoc Cárdenas quedó a puntos tras una jornada sospechosa.

No importa los lugares.

Es el vaticinio inclusive para estados donde presuntamente los márgenes son mayores, para el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Hidalgo y Sinaloa y para Acción Nacional (PAN) en Puebla.

Este fenómeno contrae muchos riesgos.

La guerra sucia, el uso de las encuestas como instrumentos de campaña, la presión a los votantes, la injerencia de gobernantes de uno y otro signo para favorecer a sus candidatos predilectos…

Todo ha adquirido carta de naturalización como parte de unas contiendas transformadas de fiestas cívicas a guerras de estrategia con las peores artes y ocasionalmente con algunas regulares.

Se acercan, pues, las peores dos semanas para las 13 entidades, 12 para elegir gobernador y Baja California para Congreso y presidentes municipales.

ENCUESTAS COMO ESTRATEGIA DE CAMPAÑA

Desde hace decenios nos han dado agua de borrajas con los sondeos.

Deben ser, sostienen partidos y encuestadores, una guía para conocer evaluaciones de los ciudadanos y a partir de ahí estructurar campañas con propuestas y planes de gobierno ganadores.

En la práctica no es así.

Sirven para la complacencia o con ellas se intenta convencer.

Los dos mejores ejemplos son el priísta tamaulipeco Baltazar Hinojosa y el panista veracruzano Miguel Angel Yunes.

El primero rechazó la propuesta presentada desde el Comité Ejecutivo Nacional de Manlio Fabio Beltrones a fin de fortalecer su presencia y su nivel de conocimiento durante enero y febrero.

Pero Hinojosa no aceptó contrincante interno porque, aseguraba, Tamaulipas siempre ha sido priísta y llevaba una delantera de dos dígitos sobre el panista Francisco García Cabeza de Vaca.

Hoy su elección está en juego.

Miguel Angel Yunes, mientras tanto, se aferró a la propuesta única de auditar y procesar al gobernador saliente Javier Duarte y a su antecesor Fidel Herrera, a quienes acusa de saquear al estado.

Pero en víspera electoral está bajo sospecha y juicio la propia honorabilidad de Yunes, bendecido también con el manto protector de Los Chuchos en nombre del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Dilapidaron su ventaja con sus desplantes.

FENOMENO EN TLAXCALA: EL PRI EN TERCERO

La contienda será real, dijimos arriba.

Estamos a dos semanas donde podríamos ver fenómenos como caer al Partido Revolucionario Institucional (PRI) con un buen candidato, Marco Antonio Mena, pero poco popular.

Tal vez otro estado fronterizo, Tamaulipas, en manos del PAN.

En contraste, el candidato tricolor está fortalecido en Chihuahua con la negativa del independiente José Luis Barraza de sumarse al panista Javier Corral.

En Oaxaca el también priísta Alejandro Murat negocia con grupos para amarrar su triunfo ante José Antonio Estefan, a quien respalda el gobernador Gabino Cué.

En Quintana Roo el priísta Mauricio Góngora ha reforzado su campaña ante el empuje de su ex correligionario Carlos Joaquín, pero la competencia sigue.

Zacatecas se cierra aunque Alejandro Tello todavía lleva una buena delantera sobre David Monreal ante un perredismo despintado con Rafael Flores.

En Durango Esteban Villegas presume entre ocho y once puntos ante el panista José Rosas Aispuro, “pero hace seis años teníamos hasta 18 y estuvimos a punto de perder”, recuerda el ex gobernador Ismael Hernández Deras.

Total, a estas alturas sólo cuatro estados muestran grandes diferencias y todas a favor del PRI: Hidalgo (19 puntos), Chihuahua (diez puntos), Durango (de ocho a once) y Sinaloa (entre ocho y 12).

Esta lectura inmediata no debe olvidar lo mediato, las elecciones presidenciales de 2018.

Si todo sigue como apunta, el próximo presidente podría ganar con menos de 30 puntos –entre 27 y 28-, con el consiguiente debilitamiento de la institución y de su poder como jefe de las instituciones.