Jesús Ortega hace una pausa, reflexiona, aprieta el puño y acepta que su gestión como líder del partido más importante de la izquierda mexicana ha sido de “claroscuros”, con una intensa movilidad y confrontación interna, bajo presión y amenazas, afirma, del gobierno federal.
Es temprano, el presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) llega a su oficina con los periódicos bajo el brazo.
Se sienta y enciende un cigarrillo… respira, confía en que su liderazgo concluya de una manera tersa para que la izquierda enfrente unida el 2012.
A tres meses de que concluya su presidencia al frente del partido del sol azteca, el aguascalentense ve en Lázaro Cárdenas Batel a un personaje que puede conducir al PRD en las elecciones presidenciales del 2012 “pero no por su apellido sí por su capacidad, habrá otros candidatos”, aclaró.
En entrevista con EL UNIVERSAL, Ortega Martínez analiza su liderazgo.
Advierte que las disputas internas, la imagen de partido dividido y el conflicto postelectoral del 2006 impactaron electoralmente en su contra.
Asume errores como postular a César Godoy “a lo que respondimos con dignidad”.
Sobre Andrés Manuel López Obrador: “Él ha sido factor (para la presidencia del PRD), no está haciendo tareas partidarias, es parte de un movimiento, como otros compañeros, y también ha sido un factor de si no está de acuerdo, como no lo está, en una parte de la estrategia, debería discutirlo en los órganos del partido.
Rechaza que su partido haya sido una comparsa en la conformación de alianzas electorales con el PAN.
Remarca que se trató de una “estrategia pragmática” para debilitar al PRI hacia 2012 y deja claro que en las “presidenciales” el perredismo encabezará una alianza de centro izquierda sin el panismo.
Reconoce que estuvo a punto de romper las alianzas electorales con el PAN tras el michoacanazo y el caso Greg Sánchez; “claro que pasó por mi mente… querían que nos enojáramos, que rompiéramos la estrategia para derrotar cacicazgos del PRI, si lo hubiésemos hecho así seguiría el PRI en Oaxaca, Puebla y Sinaloa y hoy se frotaría las manos Peña Nieto”.
—¿Claroscuros?
—En la acción pública siempre hay claroscuros y eso me incluye. Me fue mal en las elecciones del 2009, hay explicaciones y razones, quizá no compartidas: la secuela de lo postelectoral de 2006 sin duda impactó en el resultado de 2009, al igual que la poca cohesión y los indicios de confrontación permanentes.
—¿ Habla de intencionalidad política, el presidente Calderón quiere conquistar Michoacán por todos los medios?
—Tiene particular interés en Michoacán en todos los sentidos. Es su tierra.
Digo que tiene particular interés porque primero fue el michoacanazo y después insistentes acciones en contra del narco, pero no noto que con la misma intensidad que en otros estados. Creo que eso tiene intenciones político-electorales.
“Nuestro comportamiento en el caso de Godoy fue valiente. Primero lo expulsamos ante la sola presunción”, dice.
Remarca que visto hoy “fue un error postularlo”, pero exige que no se culpe al PRD por un caso personal que no representa a la institución ni a su dirigencia, y considera que “al gobernador Godoy le han cargado la mano injustamente”.
Agencia El Universal
