Marisela Morales Ibáñez, propuesta por el Ejecutivo para ser la primera mujer procuradora general de la República, se comprometió con los senadores a no utilizar políticamente la dependencia y aseguró que tiene la experiencia suficiente para conseguir este cargo.
“Mi historia profesional es limpia y está a la vista (…) Sé qué nos falta por hacer, y sé cómo hacerlo”, aseguró ayer.
En su primera intervención, prometió la “transformación” de la PGR a través de la depuración, profesionalización de su personal y el fortalecimiento de la coordinación con las secretarías de Seguridad Pública, Marina y Defensa Nacional.
Los integrantes de las comisiones unidas determinaron que Morales cumple con los requisitos establecidos por la Constitución para poder ser “elegible” por el pleno como titular de la PGR.
Por ello, los senadores turnaron el dictamen a favor de su nombramiento en la PGR a la Mesa Directiva del Senado, para que sea votado hoy.
La funcionaria respondió la lluvia de cuestionamientos.
Evitó sonreir con las bromas del presidente de la Comisión de Justicia, Alejandro González Alcocer (PAN) —quien estuvo a su lado durante la comparecencia—, pero cuando el perredista Pablo Gómez agitó la Constitución y le hizo un breve examen sobre el origen y las facultades administrativas de la PGR, la abogada endureció el rostro y tropezó en las respuestas.
El perredista René Arce le planteó si estaba o no de acuerdo con que el congreso apruebe la autonomía del Ministerio Público federal. Morales Ibáñez no perdió el tono diplomático que caracterizó su participación.
—Sé que la pregunta es difícil. Pero un procurador no puede estar permanentemente actuado de acuerdo con lo que piensa su jefe, quien la nombró. ¿Qué piensa usted que ha llegado el momento de cambiar ya la situación del Ministerio Público en términos de su nombramiento? —insistió René Arce.
—Quiero dejar claro que mi lealtad es con México; mi disciplina es con la ley, y mi orientación es la búsqueda de la justicia, y en ese sentido, como respetuosa de la ley, yo respetaré y reconoceré las facultades del congreso (en caso de aprobar la modificación) —reviró.
No cuestionan michoacanazo
Ninguno de los perredistas asistentes cuestionó que la abogada haya elaborado los expedientes para iniciar el juicio de procedencia en contra de Andrés Manuel López Obrador en 2006 ni la detención precautoria de varios alcaldes en Michoacán por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Tampoco pusieron en duda su trayectoria de 20 años en los juzgados, desde que se inició como defensora de oficio.
La subprocuradora en delincuencia organizada delineó su proyecto de trabajo sobre tres acciones, pero el eje es depurar la planta de agentes del Ministerio Público, quienes tendrán que someterse a criterios transparentes para medir su eficacia y confiabilidad, así como participar en una convocatoria abierta para obtener el cargo.
Marisela Morales ejemplificó que en la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) salieron 600 personas por no aprobar los conocimientos mínimos o la honestidad requerida para sus cargos.
“Ha llegado el momento de diseñar una estrategia que nos permita captar a jóvenes bien preparados y dispuestos a servir su país. De manera similar debemos incrementar el número de policías y peritos, habremos de reconstruir la Policía Ministerial y potenciar su actuación mediante la depuración de cuadros y el establecimiento de directrices específicas y objetivos concretos”, explicó durante su ponencia.
Morales Ibáñez dijo que en México “no tenemos tiempo para improvisar” y, por ello, se comprometió a buscar los “mejores perfiles para sacar adelante” la responsabilidad de desempeñar el cargo.
En la reunión, dijo que la remoción de los otros dos procuradores durante este sexenio “no es lo trascendente”, sino la estrategia de seguridad para sacar adelante al país.
“Las instituciones van más allá de las personas”, dijo.
Pero admitió que “la tarea no es menor, pues significa cambiar inercias y mentalidades” en la institución.
Agencia El Universal
