El papa Francisco pidió al mundo Occidental no tratar a los inmigrantes como “mercancías” y denunció la corrupción y las conexiones mafiosas, en su primera visita a Turin, norte de Italia.
«El espectáculo de los últimos días, de esos seres humanos tratados como mercancías hace llorar», dijo el papa al dirigirse a representantes del sector del trabajo en la Piazzetta Reale, según información de mundo Fox en español.
El discurso del pontífice llega en momentos en que la Unión Europea está dividida con respecto a la acogida de los inmigrantes, rechazo que se ha dado particularmente en el norte del país y que el papa condenó fuertemente.
«Si la inmigración aumenta la competencia (económica), no se puede culpar (a los migrantes) de ello, porque son víctimas de la injusticia, de la economía del rechazo y de las guerras. ¡Los seres humanos no deben ser tratados como mercancía!», sentenció.
También criticó algunos de los males que sufre el país: «No a la corrupción, que hoy es tan frecuente que parece haberse convertido en un comportamiento normal, no a las conexiones mafiosas, a las estafas, a los sobornos».
«No a una economía del desecho», agregó, asegurando que en la actualidad se excluye fácilmente a quien no produce, siguiendo el modelo de «usar y tirar».
«Los niños y los ancianos son la promesa y la riqueza de un pueblo», dijo, y pidió a los italianos «a no resignarse» y que muestren «coraje» a pesar de la crisis: «Sean osados, marchen hacia delante, sean creativos».
