· El sector financiero, en ascuas
· Barzones y noroñas, en el avispero
· Geo y Urbi, visibilidad a casi cero
Recién desempacado de su gira por Asia, el Presidente Enrique Peña Nieto acudió puntual a la cita con los vivienderos del país, quienes hicieron el relevo en la dirigencia de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda (Canadevi).
Apenas concluiría su discurso sobre la estrategia nacional de vivienda a seguir en su sexenio y luego de arrancar algunos aplausos hasta fingidos por parte de los constructores de vivienda, hubo quien expresó y sinterizó en dos palabras el sentir del sector: ¡¡¡Estamos jodidos !!!.
Pero ¿quién fue este personaje que se definió así mismo y con ello generalizó al sector vivienda? Pues nada más ni nada menos que el arquitecto Sergio Leal Fernández, empresario que preside y dirige la empresa Viviendas Integrales, mejor conocida como VINTE, compañía que tiene una trayectoria de más de una década en el mercado y su máximo esplendor llegó justo al amparo de los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, los panistas, pues.
VINTE ha sido beneficiario de los subsidios del gobierno federal, vía el Infonavit y el Fovissste. En 2012, la compañía de Sergio Leal recibió de la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) del Banco Mundial una garantía parcial de crédito para cubrir 50% de un bono de 100 millones de pesos que colocó VINTE en los mercados financieros.
Eso sí, en cuanta entrevista aparece, el empresario se jacta de que su empresa ha tenido una racha de crecimiento durante 40 trimestres… Así o más “jodido” quiere seguir aparentando el ilustre empresario, cuyo emporio desarrollador se ubica en el Estado de México y Querétaro, principalmente.
Por supuesto que a nadie de los empresarios constructores de vivienda les ha caído nada simpática la estrategia del Presidente Peña sobre vivienda, que en esencia exige calidad, espacios dignos, ordenamiento urbano, sustentabilidad y precios accesibles para las familias, algo que durante muchos años los desarrolladores dejaron de lado y se fueron por la construcción “al ahí se va”, pero sí la mayor ganancia para ellos, que gozaron de subsidios y beneficios fiscales al máximo. Mediante la nueva estrategia esto último quedaría acotado totalmente, en principio.
Sector financiero en ascuas
El sector financiero se encuentra en ascuas pues de un momento a otro se dará a conocer la iniciativa para reformar las leyes financieras con la que el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, pretende estimular el crédito productivo a menores tasas de interés y costos en comisiones, en particular para las pequeñas y medianas empresas que son las que generan el mayor número de empleos en el país.
Y es que el secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, ha dicho públicamente que la reforma se dará a conocer antes de la 76 Convención Bancaria de la Asociación de Bancos de México (ABM), que se llevará a cabo el 25 y 26 de este mes en el paradisiaco pero también peligroso puerto de Acapulco.
El hecho de que no se dé a conocer precisamente en la Convención ha despertado opiniones en todos los sentidos, de que si va a ser muy agresiva para los bancos y por ello no se quiere utilizar el foro para no herir susceptibilidades e incomodar al presidente; y, en el inverso, de que va a ser una reforma “light” que se dará a conocer previamente para dar tiempo a que la reunión de la banca se convierta en un concurso de aplausos y porras.
Poco se ha filtrado y eso también despierta suspicacias, sólo algunos puntos que tocará la reforma como es el de abatir el mayor pretexto de los bancos para aplicar tasas de interés altas: el riesgo que implica la inseguridad jurídica para adjudicarse las garantías de pago de los créditos.
“Noroñas” al acecho
Sin embargo, la pregunta aquí es si no se está corriendo el riesgo de pegarle a un avispero más -como el de los maestros de la CNTE y SNTE con la reforma educativa- y salgan a las calles los movimientos de deudores y los barzones y, lo que sería peor, se generen líderes y políticos como Gerardo Fernández Noroña, quien tuvo su génesis política precisamente como defensor de los que se dicen agraviados por los bancos y que a la postre se covirtió en un personaje indeseable y odiado hasta para sus propias huestes partidistas.
El problema de la recuperación de garantías de créditos es viejo el cual se ha tratado de aminorar por parte de la banca y otros intermediarios financieros; sin embargo, se han topado con gobiernos locales que no quieren enfrentarse a los movimientos de deudores por lo que poco hacen para fomentar que los procesos legales sean ágiles y expeditos.
De hecho esa fue la razón principal e idea conjunta de BBVA Bancomer y el entonces Infonavit de Víctor Manuel Borrás para crear a la nunca entendida y siempre inútil Asociación Hipotecaria Mexicana (AHM), que hoy dice dirigir –pero eso sí cobra como director– Daniel Leal Díaz Conti.
Su objetivo principal era convertirse en un ente público-privado sumamente poderoso capaz de influir en las autoridades gubernamentales y jurídicas de los estados, para establecer prácticas más rápidas de recuperación de bienes puestos en garantía de pago por los deudores, hecho que evidentemente nunca lo logró.
En suma, esperemos que está vez si se encuentre la “fórmula mágica” para que los bancos bajen tasas de interés y comisiones que más bien responden a las propias condiciones oligopólicas del sistema financiero nacional. Porque todavía recordamos el coro de autoridades, analistas y líderes de opinión cuando festejaban casi con vuvuzelas, el hecho de que llegara a nuestro país la gran banca internacional, pregonando por fin la competencia y con ello mejores precios de los servicios financieros para los mexicanos, ajá.
Visibilidad a casi cero
El pasado lunes las empresas desarrolladoras de vivienda que cotizan sus acciones en la Bolsa Mexicana de Valores tuvieron una de las jornadas más traumáticas de los últimos cinco años, al desplomarse sus papeles sin posibilidad de retorno en el corto plazo.
Esto, debido a los débiles resultados financieros del primer trimestre que han deteriorado aún más la liquidez del sector. Ese lunes negro el Índice Habita, que agrupa las acciones del sector, cayó un 14.74%, a un mínimo histórico de 100.40 puntos.
Las acciones de Homex se desplomaron 18.26% en la Bolsa mexicana, a 12.85 pesos, las de Geo bajaron un 14.04% a 5.45 pesos y las de Urbi perdieron un 10.41% a 2.41 pesos.
Sare, que el año pasado logró refinanciar sus pasivos y está enfocado en la venta de activos, vio caer sus acciones un 19.40% a 0.403 pesos, mientras que ARA, la única firma del sector que generó flujo de efectivo en el 2012, perdió un 13.35% a 4.48 pesos.
La semana pasada, Geo y Urbi -dos de las mayores constructoras de vivienda de México- anunciaron que contrataron a asesores financieros para evaluar la reestructuración de sus deudas.
Después del anuncio, la agencia Standard and Poor’s bajó sus calificaciones de deuda para Geo a ‘CCC’ y la puso en revisión especial con implicaciones negativas. La firma ya había colocado a Urbi en la misma calificación.
Las grandes constructoras mexicanas de vivienda han visto golpeados sus resultados en los últimos dos años por mayores inversiones que han consumido su efectivo y elevado sus deudas, en momentos en que un cambio en la demanda por casas usadas golpea las ventas de las unidades nuevas.
Para los especialistas del Grupo Financiero Banamex, la reciente contratación de reestructuradoras de deuda por parte de Geo y Urbi cambia la situación, pues les reduce significativamente la visibilidad sobre si las constructoras mexicanas pueden seguir siendo solventes sin una dilución sustancial de capital. Por lo mismo redujeron las recomendacios de Geo, Urbi y Homex.
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*Periodista. Licenciado en Ciencias de la Comunicación y Derecho.
