Rogelio Ortega sigue los pasos y estilo de Aguirre…primero la fiesta

Mientras grupos radicales de manifestantes incendiaban el Palacio de Gobierno, el nuevo gobernador, Rogelio Ortega Martínez era participe de una lujosa boda en el puerto de Acapulco.

Este sábado se radicalizaron las protestas en Chilpancingo, tras la conferencia de prensa en que el procurador general de la República (PGR), Jesús Murillo Karam, declaró que los 43 estudiantes desaparecidos de la Normal Rural de Ayotzinapa fueron secuestrados, asesinados, incinerados en un basurero de Cocula y sus huesos triturados y vaciados en un río.

Alrededor de las 17:30 horas, poco más de 600 integrantes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM) y de la Coordinadora de Egresados en Defensa de Ayotzinapa apedrearon la fachada del Palacio de Gobierno e incendiaron unos 20 vehículos.

Mientras esto ocurría, el gobernador Ortega Martínez participaba en una boda en el puerto de Acapulco. El mandatario fue evidenciado a través del Facebook por la usuaria Mia Navarrete, quien publicó una fotografía que se difundió ampliamente en la red social.

El gobernador acudió a la boda de Javier Morales, secretario particular del diputado federal priísta Manuel Añorve Baños. En la imagen se aprecia a Ortega Martínez vestido de camisa blanca de lino y pantalón color arena, mientras habla por celular en una locación para boda, frente al mar.

La fotografía provocó reacciones por parte de los usuarios del Facebook. Algunos de los comentarios fueron de apoyo al mandatario, pero en su mayoría se trataron de mensajes de crítica, descrédito y repudio.

Un par de horas después, el gobernador ofreció una rueda de prensa, también en Acapulco, en la que apareció vestido con la misma ropa que en la fotografía de la boda.

En la conferencia aseguró que apoya y respalda a los padres de los 43 estudiantes desaparecidos, a quienes llamó a mantener el diálogo y evitar la violencia. «Estoy con ellos y comparto su dolor (…) No podemos permitir que el estado de Guerrero se nos vaya como agua en las manos», dijo a la prensa, a pesar de que abandonó sus labores como Ejecutivo estatal para participar en un enlace matrimonial.

El hecho de que el gobernador participara en una boda mientras el estado enfrenta la peor crisis política y social de la década, se asemeja a un acto similar por parte de su predecesor, Ángel Aguirre Rivero.

El ex gobernador organizó una fiesta en la residencia oficial Casa Guerrero, la noche del 13 de septiembre de 2013, en la víspera de que tocaran tierra las tormentas tropicales Ingrid y Manuel. Esa noche, el gobernador olvidó emitir la alerta por los ciclones, pero departió y bebió alegremente con ex gobernadores, legisladores, políticos e importantes empresarios de la ciudad de México.

Al igual que ocurrió con el nuevo gobernador, la foto de la fiesta de Aguirre Rivero quedó para la posteridad.

INF./TELEFONO ROJO/QUADRATIN