La ministra francesa de Asuntos Exteriores Y Europeos, Michele Alliot-Marie, presentó ayer su dimisión al presidente francés Nicolas Sarkozy, quien la sustituyó de inmediato por el ministro de Defensa, Alain Juppé.
La funcionaria, quien reaccionó con dureza al rechazo de la justicia mexicana para conceder un amparo a Florence Cassez, entregó su carta de renuncia al presidente Sarkozy.
En la misiva, afirma no haber cometido ninguna falta grave en los escasos meses que fue canciller, a partir del pasado 14 de noviembre de 2010.
“Aunque tengo el sentimiento de no haber cometido ninguna falta (…) he decidido dejar mis funciones de ministra de Asuntos Exteriores y Europeos”, dijo Alliot-Marie en su mensaje, en el que asienta: “Querido Nicolas (…) le pido aceptar mi dimisión”.
La salida de la canciller era demandada por numerosos políticos de todas las ideologías, desde que en enero estalló un escándalo por sus vacaciones en Túnez, a donde viajó en el avión de un amigo del ex presidente tunecino Ben Ali durante las recientes revueltas.
En la misiva, dice que “desde hace 15 días mi familia sufre de parte de algunos medios de comunicación un verdadero acoso en su vida privada y no puedo aceptar que algunos intenten hacer creer en un debilitamiento de la política internacional de Francia”, agregó.
La funcionaria había sido criticada también por la mala gestión de la diplomacia francesa en el caso de Florence Cassez. Analistas y columnistas de la prensa francesa consideraron “errónea” la gestión del caso de Cassez.
Para la columnista del diario Liberation, Laure Equy, uno de los “errores” que cometió la canciller gala fue provocar con su posición “la crisis diplomática con México”.
El veterano diputado europeo entre 1979 y 2009 Francis Wurtz recriminó a Alliot-Marie “haber intentado liberar a Florence Cassez al precio de una crisis diplomática mayor con México”.
Agencia El Universal
