Miles de personas despidieron hoy en las calles de Londres a la ex primera ministra británica Margaret Thatcher al paso del cortejo fúnebre de camino a la catedral de San Pablo, donde luego se celebró el funeral por la dirigente, cuya herencia política sigue siendo objeto de gran polémica.
La multitud aplaudió al paso del cortejo desde el parlamento de Westminster a la catedral. El ataúd, cubierto con una bandera del país, fue colocado en el último tramo en un coche tirado por seis caballos negros.
La procesión fue encabezada por una banda y más de 700 soldados marcaban la ruta. Los portadores del féretro fueron elegidos entre miembros de los regimientos que sirvieron en la guerra de Malvinas en 1982.
Funcionarios de alto rango de su época de gobierno, el actual gabinete y sus sucesores en el cargo, John Major, Tony Blair, Gordon Brown y el actual jefe de gobierno conservador David Cameron estuvieron presentes en la misa.
El ex secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger, la reina Isabel II y el último presidente de la era apartheid en Sudáfrica, FW de Klerk, eran otros de los 2.300 invitados de 170 países.
En su homilía, el obispo de Londres, Richard Chartres, evitó hablar de la carrera política de la «Dama de Hierro»: «Hay un lugar importante para debatir las políticas y la herencia; para analizar el impacto de las decisiones políticas sobre la vida de diaria de individuos y comunidades. El Parlamento tuvo un debate franco la semana pasada, pero aquí y ahora no es el momento ni el lugar».
Cameron y la nieta de Thatcher Amanda, de 19 años, leyeron pasajes de la Biblia. Sonó la música de Brahms, Elgar y Bach.
La ex primera ministra conservadora murió a los 87 años tras sufrir un derrame cerebral el lunes 8. Al parecer estaba enferma desde hacía años y sufría demencia senil.
Thatcher fue primera ministra de 1979 a 1990. Algunos creen que salvó a Reino Unido del declive económico, mientras que otros consideran que sus duras reformas económicas fueron despiadadas y destructivas.
«Ella llegó al poder en un mundo de hombres y ganó», aseguró John Loughrey, de 58 años, que pasó la noche a la intemperie fuera de la iglesia para estar seguro de tener un sitio para homenajear a la dirigente.
«Por todo lo que peleó, ganó. Fue una gran política. Estábamos viviendo en la oscuridad y ella nos trajo de nuevo la luz», señaló.
También estuvieron presentes numerosos grupos pequeños de críticos de la dirigente conservadora. La mayoría se aceró para protestar por lo que consideraron la «idolatría» mostrada por el gobierno conservador en el funeral de Thatcher, que según se indicó costó diez millones de libras (unos 15 millones de dólares).
«Gastar diez millones de libras en una figura tan controvertida en tiempos de austeridad, especialmente cuando la austeridad es impuesta a los pobres, está mal», comentó el estudiante Dave Winslow, de 22 años.
Cameron defendió la ceremonia con honores militares alegando que los ciudadanos no considerarían bien «no conmemorar adecuadamente la muerte de esta extraordinaria mujer».
Participaron en el funeral más de 4.000 policías. El nivel de alerta fue elevado tras los atentados del lunes en el maratón de Boston.
También en el norte de Inglaterra hubo protestas de mineros contra Thatcher. «Esto aquí para lamentar su nacimiento, porque ella es el símbolo del sistema en el que seguimos sufriendo», comentó Dave Douglass, ex minero de Durham.
Después de haber trabajado 35 años en una mina, Thatcher la cerró en los años 80. Douglass criticó el funeral. «Es una especie de espectáculo como los que se hacen en Corea del Norte», afirmó sobre la ceremonia con 700 soldados.
Thatcher se ganó muchos enemigos con su duro enfrentamiento con los sindicatos. Su gobierno recortó los servicios sociales y puso en marcha las privatizaciones.
INF./GRUPO FÓRMULA
