Toledo voló papalotes solo…no llegó gobernador

El artista plástico Francisco Toledo voló con vecinos de San Agustín, Etla, 43 papalotes con los rostros de los alumnos desaparecidos de la Escuela Normal Rural «Raúl Isidro Burgos» de Ayotzinapa, Guerrero; el gobernador Gabino Cué Monteagudo, no llegó.

La semana pasada, el artista plástico que ha donado al pueblo de Oaxaca múltiples obras culturales y educativas, retó al gobernador Gabino Cué “para volar papalotes, el sábado, en el Centro de las Artes de San Agustín (CASA)”.

Esto, luego de la controversia que suscitó la denuncia del afamado pintor juchiteco, en el sentido de que las cuentas del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) habían sido intervenidas por la Secretaría de Finanzas estatal. Este hecho provocó que Cué Monteagudo declarara que no había persecución en contra del artista. “Tengo excelente amistad con él y apoyamos sus proyectos”, dijo.

Seguramente, para limar asperezas, Toledo mandó el mensaje al Gobernador a través de los medios de comunicación, pero Gabino no atendió el llamado y no corrió al lado del laureado artista para elevar un papalote.

Sin embargo, el sábado por la tarde, Toledo llegó a San Agustín para volar sus cometas con las fotos de los 43 normalistas desaparecidos. Pero no lo hizo sólo, sino con decenas de niños y adultos de San Agustín, en donde se encuentra el CASA.

Como un niño, Toledo corrió a lo largo y ancho de una cancha que se ocupa para la práctica del fútbol, pero también para el béisbol.

«Vamos a ver si se elevan, porque no hay mucho viento», indicó, mientras miraba el cielo semi-nublado de San Agustín.

Antes, los asistentes se acercaron para que los colaboradores del artista en el IAGO les entregaran un papalote, desde niños, jóvenes y adultos.

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El premio nacional de las artes corría de un lado para otro. Algunos fotógrafos que se dieron cita hicieron lo mismo para tener una mejor gráfica, mientras se escuchaba de uno de ellos: “corre un buen, el maestro, y ni siquiera se ve que se canse”.

El artista plástico aplaudió cuando observó que dos niños habían traído carretes de hilo, los unieron a sus papalotes y pudieron elevarlos a gran altura.

La sonrisa del juchiteco no se hizo esperar y señaló que era agradable observar la creatividad de los menores, “son muy listos y estas actividades incrementan su creatividad”.

Posteriormente, declaró que a través de esta actividad se sumaba al reclamo generalizado de la sociedad en contra de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

Manifestó que era grave lo acontecido y que por ello se necesitaba que se diera información sobre este caso, que se esclareciera, ya que los familiares sufren por esta situación.