las 8 de la noche de este martes empezó en Caracas y otras ciudades de Venezuela una competencia de protestas con cacerolas de la oposición contra «cohetazos» (el uso de fuegos artificiales) por parte de los partidarios del gobierno.
El candidato opositor, Henrique Capriles, convocó el martes a una segunda noche de cacerolazos, luego de suspender la marcha que tenía previsto encabezar el miércoles hacia la sede del Consejo Nacional Electoral en el centro de Caracas, exigiendo el reconteo de los votos de las elecciones del domingo pasado -según nota de BBC Mundo-.
Poco después, el presidente electo, Nicolás Maduro, pidió a sus seguidores que realizaran un «cohetazo» para acallar las cacerolas «de la burguesía».
Según comentó el enviado especial de BBC Mundo a Venezuela, Carlos Chirinos, a la hora prevista empezaron las detonaciones de fuegos artificiales que por momentos ahogaron los aporreos de ollas y otros utensilios, pero la cohetería se fue haciendo cada vez más espaciada.
Maduro también había dicho que no permitiría la realización de la marcha opositora y responsabilizó a Capriles de los actos de violencia política que la víspera costaron la vida a seis personas, según la Fiscalía.
Pero Capriles dijo en rueda de prensa con corresponsales extranjeros que la violencia era promovida por el gobierno y argumentó que la marcha se suspendía porque «tenía información» de que grupos infiltrados intentarían generar violencia.
