El ex gobernador tamaulipeco Tomás Yarrington fue detenido a petición de la justicia estadunidense y no de la mexicana, como afirma la Procuraduría General de la República (PGR).
Esta información de las autoridades italianas cambia mucho la situación jurídica del mexicano y, peor aún, convierte a Washington en su primer reclamante para ser procesado por distintos delitos.
Estados Unidos lo acusa de haber recibido recursos del crimen organizado, burlar las leyes bancarias de ese país y servir a cárteles como Los Zetas y el Cártel del Golfo cuando fue mandatario de Tamaulipas.
La policía italiana desmintió a la PGR de Raúl Cervantes, en cuyo boletín informativo dijo que “gracias a la colaboración de la Subprocuraduría Jurídica y de Asuntos Internacionales, la Agencia de Investigación Criminal (AIC), así como autoridades del gobierno de Italia, se logró la buicación y detención del señor Tomás Jesús Yarrington”.
La realidad es otra.
Estados Unidos dio seguimiento al ex gobernador y proporcionó información para aprehenderlo, todos ellos provenientes del Departamento de Seguridad Nacional con el propósito de llevarlo ante la justicia estadunidense.
La única alusión de las autoridades italianas a México es cuando señala que la PGR ha ofrecido 15 millones de pesos para quien dé información confiable para detenerlo en cualquier parte del mundo.
Ahora el problema es para la PGR de Raúl Cervantes, pues si no demuestra su participación quedará en entredicho y seguramente Yarrington será llevado a Estados Unidos para ser procesado conforme a sus acuasciones.
Ajeno a estos datos, el subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales de la PGR, Alberto Elías Beltran, declaró que será el mando italiano, “a partir de una serie de le elementos”, el que defina si el inculpado será entregado a la justicia mexicana o a la estadounidense.
