Ciudad de México, 11 de junio de 2026.- Mientras millones de personas en todo el mundo siguieron la inauguración de la Copa Mundial de Futbol 2026 desde el Estadio Azteca, la Ciudad de México vivió una intensa jornada de movilizaciones sociales encabezadas por integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), colectivos de madres buscadoras, organizaciones campesinas, transportistas y trabajadores de distintos sectores.
De acuerdo con reportes de autoridades capitalinas, para este jueves se programaron decenas de movilizaciones, entre ellas nueve marchas y más de una veintena de concentraciones, muchas de ellas relacionadas con el arranque de la justa mundialista y con la intención de aprovechar la atención internacional para visibilizar diversas demandas sociales.
La CNTE mantuvo su plantón en el Zócalo capitalino y convocó a una movilización hacia las inmediaciones del Estadio Azteca para exigir la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007, mejores condiciones laborales y cambios en el sistema de pensiones. La organización magisterial anunció previamente que sus acciones serían pacíficas, aunque las autoridades desplegaron un amplio operativo de seguridad para evitar afectaciones al evento deportivo.
Por su parte, madres buscadoras y familiares de personas desaparecidas realizaron actividades y protestas para exigir verdad y justicia, así como mayores acciones gubernamentales para enfrentar la crisis de desapariciones que enfrenta el país. Algunos contingentes marcharon hacia las inmediaciones del estadio y efectuaron actos simbólicos para visibilizar su causa ante los medios internacionales presentes en la capital.
A las movilizaciones también se sumaron pensionados de Pemex y CFE, trabajadores del Poder Judicial, personal de salud, organizaciones campesinas y agrupaciones de transportistas, quienes realizaron concentraciones y bloqueos en distintos puntos de la ciudad.
Pese a las protestas, la ceremonia inaugural y el partido entre México y Sudáfrica se desarrollaron con normalidad bajo un fuerte dispositivo de seguridad implementado por autoridades federales y capitalinas. El Gobierno de la Ciudad de México restringió el acceso vehicular a la zona del estadio y activó operativos especiales de movilidad para facilitar el traslado de aficionados.
La jornada dejó en evidencia el contraste entre la celebración deportiva más importante del planeta y las demandas sociales de diversos sectores que aprovecharon el escaparate internacional del Mundial para hacer visibles sus reclamos ante la opinión pública nacional e internacional.

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