Un saldo de 188 personas fallecidas y más de mil 500 heridas dejó una serie de fuertes sismos que sacudieron distintas zonas de Venezuela, provocando graves daños en viviendas, edificios e infraestructura, mientras equipos de emergencia mantienen los trabajos de búsqueda y rescate.
Los movimientos telúricos, registrados con magnitudes superiores a 7 grados, generaron derrumbes y afectaciones en varias comunidades, principalmente en zonas cercanas a la costa norte del país. Autoridades informaron que decenas de inmuebles resultaron dañados y cientos de familias fueron desplazadas debido al riesgo de nuevos colapsos.
Cuerpos de emergencia, elementos de protección civil y voluntarios continúan con los operativos para localizar a personas desaparecidas entre los escombros. Hasta el momento, se mantiene activo el monitoreo ante posibles réplicas que podrían complicar las labores de rescate.
El gobierno venezolano anunció la activación de protocolos de atención a damnificados, con entrega de ayuda humanitaria, habilitación de refugios temporales y apoyo médico para los afectados.
La tragedia ha generado muestras de solidaridad internacional, mientras continúan las evaluaciones para determinar la magnitud total de los daños materiales y el impacto que dejaron los movimientos sísmicos.

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