El gobierno de Estados Unidos cuestionó las recientes reformas económicas anunciadas por Cuba y consideró que los cambios planteados por La Habana son “superficiales” frente a la profunda crisis que enfrenta la isla.
Washington señaló que las medidas no representan una transformación de fondo, al considerar que mantienen el control estatal sobre sectores estratégicos y no abordan, desde su perspectiva, los problemas estructurales que afectan a la economía cubana.
Entre las acciones anunciadas por el gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel se encuentran ajustes para ampliar la participación del sector privado, cambios en la gestión empresarial, modificaciones al sistema financiero y nuevas estrategias para atraer inversión.
La administración cubana defiende que estas reformas buscan modernizar el modelo económico y responder a los desafíos internos, como la escasez de productos, las dificultades energéticas y la falta de crecimiento económico.
La postura estadounidense se da en medio de una relación marcada por décadas de tensiones entre ambos países, mientras Cuba insiste en que las sanciones y el bloqueo económico de Estados Unidos continúan siendo un factor que limita su desarrollo.

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